Durante su última misa en Uruguay, celebrada en el Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, el Pontífice agradeció especialmente a las madres y abuelas que mantuvieron viva la fe en sus familias, incluso cuando sus hijos y nietos se alejaron de la Iglesia.
“Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él”, expresó León XIV. Además, llamó a la Iglesia a salir al encuentro de quienes perdieron la fe: “Uruguay, ¡hay que ponerse en camino!”.
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