La pasión por el Mundial 2026 llegó a la sede del poder legislativo noruego, donde los representantes imitaron el famoso festejo de remo vikingo de los hinchas de su selección.
La celebración nació en las tribunas, con fanáticos vestidos de rojo y cascos de vikingo realizando la coreografía en bares, transportes y alrededores del estadio.
Luego de la goleada 4-1 ante Irak, los legisladores se sumaron al ritual como muestra de apoyo al equipo nacional, en un gesto que unió a todos los partidos políticos.
Noruega regresó a una Copa del Mundo después de su última participación en Francia 1998 y comenzó el torneo con una gran actuación.

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