Cliver Huamán, conocido como Pol Deportes, viajó 18 horas desde Andahuaylas hasta Lima para vivir la final entre Flamengo y Palmeiras, pero no pudo acreditarse por su edad.
Lejos de rendirse, subió a un cerro junto al Estadio Monumental, montó su celular con un trípode y narró el partido como si estuviera en la cabina oficial, mientras 80 mil personas vibraban abajo.
Su transmisión se viralizó y miles celebraron su pasión pura: cumplir su sueño a su manera y mostrar que, cuando te cierran una puerta, siempre podés abrir tu propia ventana al mundo.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
