En La Mañana de LU12 se abordaron las novedades de la audiencia judicial llevada adelante en el Juzgado N° 2, convocada por la jueza Aguiar, en el marco del amparo ambiental presentado a finales del año pasado contra la Municipalidad de Río Gallegos. La causa se originó por la denuncia del productor de la estancia Punta de Loyola, quien señala que la acumulación de residuos plásticos provenientes del vaciadero afectó e inutilizó aproximadamente 5.000 hectáreas de su campo.

Durante la cobertura, se presentó la palabra del abogado Jorge Cabezas, representante legal de Nueva Santa Cruz, la empresa encargada de la separación y disposición de residuos compactos. Cabezas detalló que este amparo lleva más de un año de tramitación, pero se suma a un expediente iniciado en 2015 sobre el manejo integral de la basura. Explicó que el fallo del anterior juez, el Dr. Marinkovic, ordenó congelar la operación en el antiguo emplazamiento al final de la calle José Ingenieros debido a que las 70 hectáreas estaban saturadas, superando los 15 metros de altura y afectando la marisma.

Respecto al nuevo predio, conocido como lote 113 y concedido por el Ejército Argentino con una extensión de 50 hectáreas, Cabezas indicó que comenzó a operar hacia 2022. Precisó que allí se construyeron cavas de aproximadamente 100 por 200 metros y entre 8 y 12 metros de profundidad, impermeabilizadas con membrana para evitar filtraciones a las napas de agua, cada una con una vida útil estimada de entre 10 y 12 meses. Asimismo, confirmó que el predio recibe diariamente unas 130 toneladas de residuos sólidos urbanos, además de otras tres corrientes de desperdicios: frigoríficos, yacimientos petroleros del departamento Güer Aike y la totalidad de los residuos patológicos generados en la provincia de Santa Cruz, tanto por establecimientos públicos como privados. Sobre este último punto, el letrado advirtió que la empresa operadora a cargo del traslado, Copesa, “no tiene todos los elementos necesarios para dar el tratamiento que requieren los patológicos”, señalando la falta de equipamiento como hornos autoclave y pirolíticos para su correcta neutralización antes del depósito final.

Leé más notas de La Opinión Austral