El 14 de junio de 2004, un incendio en la Mina 5 de Río Turbio, en la cuenca carbonífera de Santa Cruz, marcó una de las tragedias más dolorosas de la minería argentina.
Un chispazo en una cinta transportadora desató el fuego cuando 50 trabajadores se encontraban bajo tierra. El humo avanzó rápidamente por los túneles y la falta de oxígeno convirtió la evacuación en una lucha extrema por sobrevivir.
La tragedia dejó un saldo de 14 mineros fallecidos. Tras seis días de búsqueda, los cuerpos fueron hallados a más de 600 metros de la entrada y a 1.500 metros de profundidad.
A 22 años, la comunidad minera recuerda lo ocurrido y mantiene vivo el compromiso con la seguridad en el trabajo bajo tierra.
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