Un grupo comando armado llevó adelante un espectacular robo a un camión blindado en la ruta estatal 613, que une las ciudades de Lecce y Brindisi, en el sur de Italia. El ataque ocurrió cerca de las 8:30 de la mañana y combinó una puesta en escena digna de una película con un alto nivel de planificación y violencia.
Los asaltantes simularon un control policial utilizando vehículos camuflados como patrulleros y algunos de ellos estaban disfrazados de agentes. Para garantizar el operativo, incendiaron varios autos en la autopista, provocando un embotellamiento total que les permitió aislar la zona y abordar el camión de caudales.
Según la reconstrucción, el grupo —integrado por al menos cinco o seis personas— rodeó el blindado y utilizó explosivos para volar las puertas traseras y acceder al dinero. Antes, incluso, dispararon con armas largas en un intento de forzar la apertura.
El asalto derivó en un intenso tiroteo cuando una patrulla de Carabineros logró atravesar el bloqueo. En medio del caos, la mayoría de los delincuentes consiguió huir del lugar, aunque al menos dos sospechosos fueron detenidos horas después.
El botín fue estimado en unos dos millones de euros. Si bien algunos especialistas consideraron la cifra baja para semejante despliegue, se explicó que el camión blindado era de tamaño reducido y que el monto final podría variar según la denominación de los billetes transportados.
Mientras continúa la búsqueda del resto de la banda, el caso generó un fuerte impacto en Italia por el nivel de organización, la audacia del ataque y la violencia desplegada en plena ruta.

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