Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque “de gran envergadura” contra el régimen de Irán, provocando explosiones en Teherán y otras ciudades. El presidente Donald Trump afirmó que el objetivo es “arrasar por completo” la industria misilística iraní y sostuvo que buscan derrocar al régimen instaurado desde 1979.
“Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles por completo. Será totalmente aniquilada”, expresó Trump en un mensaje en video, donde también pidió a la población iraní permanecer resguardada ante los bombardeos.
Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que la operación conjunta apunta a “eliminar la amenaza existencial” que representa la república islámica. El ministro de Defensa, Israel Katz, declaró el estado de emergencia especial en todo el país y se ordenó a la población buscar refugio ante posibles represalias.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el lanzamiento de misiles y drones contra Israel y también bombardeó bases estadounidenses en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. “Cualquier base en toda la región que ayude a Israel será nuestro objetivo”, advirtió el portavoz del Estado Mayor iraní.
Israel cerró su espacio aéreo, suspendió actividades educativas y restringió reuniones públicas, mientras continúan registrándose explosiones en distintos puntos de la región. La Unión Europea pidió “la máxima moderación” y remarcó que garantizar la seguridad nuclear es “crucial”.

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