La condena a 12 años de prisión para Luka Maximiliano Seijas y la absolución de Facundo Ismael Díaz desataron la bronca y el dolor de la familia de Rubén Mansilla, el expolicía asesinado afuera de un pub de Río Gallegos. Tras conocerse el fallo, hubo gritos, insultos y forcejeos dentro del recinto, en medio de un fuerte reclamo contra los jueces y la fiscalía.
“Dejan libre un asesino, ¿qué nos queda como sociedad?”, cuestionó Adrián Mansilla, hermano de la víctima. La madre de Rubén, visiblemente ofuscada, también apuntó contra la decisión: “La Justicia no existe, pero la Justicia divina sí”. Para la familia, “era perpetua para los dos”. La querella, en tanto, confirmó que apelará el fallo y sostuvo que existen elementos para revisar la absolución de Díaz.

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