Familiares, amigos y referentes del deporte motor despidieron con profundo pesar a Luis Oyarzún, una de las figuras más queridas del automovilismo de Río Gallegos. Apasionado por los fierros desde su juventud, fue piloto de la 850 Regional y dejó una marca imborrable tanto dentro como fuera de las pistas.

Incansable trabajador y principal impulsor de la carrera deportiva de su hijo, José Luis Oyarzún, será recordado por su calidad humana, su compromiso con el automovilismo y el respeto que supo ganarse en toda la comunidad santacruceña. Su legado permanecerá por siempre en la historia del deporte motor de la provincia.

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