Un fuerte cruce en plena transmisión en vivo expuso el conflicto por el vaciadero municipal, donde vecinos reclamaron su cierre definitivo mientras el dueño de la planta de reciclaje defendió su funcionamiento.
El enfrentamiento se dio entre Alejandro Pereyra, impulsor de una junta de firmas, y Leonardo Artieda, titular de la empresa concesionaria, en medio de acusaciones por presuntas fallas en el tratamiento de residuos.
Vecinos denunciaron contaminación, proliferación de plagas y problemas de salud en barrios cercanos, y aseguraron que la planta “no funciona con normalidad” y que gran parte de los residuos se acumulan sin control.
La situación ocurre tras una inspección del Gobierno de Santa Cruz que detectó irregularidades y advirtió que avanzará con intimaciones al Municipio para regularizar el predio.
Desde Ambiente no descartan la clausura del basural si no se cumplen las condiciones exigidas por la legislación vigente.

Leé más notas de La Opinión Austral

Ver comentarios