Yamina, una joven de Río Gallegos de 23 años, contó a La Opinión Austral el calvario que vivió durante meses junto a su expareja. Relató que fue retenida, atada con alambres y sometida a golpes, amenazas y al suministro involuntario de sustancias.

Drante dos semanas estuvo en cautiverio y solo era liberada para ir al baño o acostarse. También denunció amenazas de muerte contra ella y sus familiares.

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