A un año del fallecimiento de Francisco, el matrimonio de Claudio Perusini y María Laura Baranda recordó en La Opinión Austral al padre Jorge, destacando su sencillez y su legado de servicio y humildad.
Claudio conoció a Jorge Bergoglio a los 17 años en Santa Fe y, desde entonces, el actual pontífice mantuvo un vínculo paternal con la familia, acompañándolos en momentos académicos, espirituales y de salud.
La historia de Perusini dio la vuelta al mundo tras su recuperación de un ACV, milagro atribuido a Mama Antula que permitió la canonización de la primera santa argentina y unió nuevamente a Claudio con su viejo guía espiritual.
María Laura destacó que Francisco siempre estuvo presente en las dificultades, mostrando el rostro paternal de Dios y manteniendo su humildad intacta, incluso desde el Vaticano, donde siguió sirviendo a la gente sin distinción.
El matrimonio recordó que al Papa le dolía profundamente la grieta entre los argentinos y que su gran legado es invitar a la iglesia a ser pastores con olor a oveja, estando siempre cerca de quienes más lo necesitan.
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