En el barrio porteño de La Paternal, donde Diego Armando Maradona comenzó a construir su leyenda futbolística, el recuerdo del Diez permanece vivo en cada rincón.
En el estadio de Argentinos Juniors, el club que lo vio debutar en Primera, se encuentra el primer santuario oficial dedicado a homenajearlo. Un espacio ubicado debajo de una de las tribunas que reúne cientos de ofrendas de hinchas y admiradores.
Camisetas de Argentinos, Boca, Napoli y la Selección argentina conviven con otras de River, Juventus y distintos clubes. También hay pelotas, botines, trofeos, fotografías, banderas, una estatua y hasta velas y rosarios que los visitantes dejan en su memoria.
El lugar está coronado por un imponente mural y se convirtió en una parada especial para los maradonianos que llegan a recordar al futbolista que dejó una huella imborrable en el barrio y en el mundo.
Además, las imágenes incluyen un video inédito de Diego camino a jugar con Boca, acompañado por su representante Guillermo Coppola. Cuando «Guillote» intenta bajar la música del auto para hablar, Maradona lo frena con una frase: «No, Coppola, hablame después», mientras sigue cantando y bailando al ritmo de «Piel Morena», de Thalía.
A 66 años de su nacimiento, La Paternal sigue siendo territorio de Diego. Allí donde comenzó a escribir su historia, el amor por el Diez permanece intacto.
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