En diálogo con LU12, el politólogo, profesor e investigador de la UNPA, Javier Vacca, brindó detalles sobre la proyección de la película documental “Desobedientes”, dirigida por Federico Coringrato y producida por Martín Vergara, la cual se presentará este viernes 9 de octubre a las 20 horas en el auditorio Enfermeras de Malvinas del Campus de la UNPA UARG en Río Gallegos. El largometraje, de 108 minutos de duración, aborda la temática de los familiares de represores de la última dictadura cívico-militar en Argentina a través de la historia de Analía Kalinek, una de las fundadoras del colectivo Historias Desobedientes. Vacca, quien también forma parte de la agrupación a nivel nacional, explicó que la obra muestra “cómo se armó este colectivo” y su posterior extensión a países como Chile, Uruguay, Paraguay, España y Alemania, conectando con personas que se reconocen como familiares de genocidas en el franquismo y el nazismo.
Durante la entrevista, Vacca precisó la gravedad de los crímenes cometidos por el padre de Analía, Eduardo Emilio Kalinek, a quien detalló como un “comisario de la Policía Federal que en la época de la dictadura se desempeñaba en el circuito ABO (Atlético, Banco y Olimpo)”, calificado por testigos como “doctor K” debido a su “violencia y ensañamiento con la gente que tenían secuestrada y torturaban”. Asimismo, remarcó que actualmente Kalinek tiene 74 años y que “al padre de Analía Kalinek, Eduardo Kalinek, le dieron la libertad condicional” tras haber ingresado a prisión a los 53 o 54 años y cumplir la condena de prisión perpetua estipulada en 20 años bajo el Código Penal vigente al momento de sus delitos. El docente señaló que el represor mantiene “capacidad memorística impresionante por lo que él podría estar en condiciones de decir dónde están los desaparecidos”, pero enfatizó que “ninguno ha dicho nada” debido a los pactos de silencio que se dan “no solamente en términos legales” sino “al interior de las familias”.
Finalmente, Vacca expuso la postura ética del colectivo Historias Desobedientes al sostener que buscan “romper con los pactos de silencio familiares que nuestros padres no nos han contado, pero sí repudiamos su accionar fuertemente y no nos reconciliamos con esa historia”, aclarando que la agrupación “no es un grupo de autoayuda” sino que posee “una posición política tomada que es la de Nunca Más y por la memoria, la verdad y la justicia”. Respecto al impacto familiar de la causa, detalló que en el caso de la familia Kalinek existe “una ruptura familiar muy seria”, donde Analía se enteró a los 25 años de la detención de su padre y llegó a presentarse ante la Justicia para evitar que le otorgaran la prisión domiciliaria, mientras que sus dos hermanas menores “están totalmente de acuerdo con lo que hizo su padre”.
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