Solo usamos el 30% de la ropa que tenemos en el placard. Esa subutilización permite que una misma prenda pueda circular hasta por siete dueños distintos, especialmente a través de ferias y sistemas de reventa.
Una prenda, múltiples vidas. La circulación prolongada reduce el desperdicio y transforma la manera en que entendemos el consumo de moda a nivel global.
La Generación Z lidera este cambio. Impulsada por la búsqueda de identidad y sostenibilidad, se convirtió en el motor principal del mercado de segunda mano.
El crecimiento de aplicaciones y ferias de reventa convirtió a la moda circular en un modelo de negocio rentable en todo el mundo, consolidando un nuevo paradigma económico.
El trueque resurge como fenómeno social, priorizando la comunidad y el intercambio por encima del consumo masivo tradicional.
La customización gana terreno. Intervenir, transformar y personalizar prendas posiciona el valor de lo único y artesanal por sobre la producción en serie.
Estos datos fueron compartidos por Dalma Vidal en Fuera del Aire, el streaming de La Opinión Austral. Podés ver el programa en YouTube y Twitch o escucharlo por FM Láser 92.9, los lunes, miércoles y viernes de 16 a 18 horas.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario