Cada vez más países avanzan con restricciones al uso de redes sociales por parte de menores para reducir los riesgos asociados a una exposición excesiva a las pantallas. Australia fue pionera y luego se sumaron, entre otros, Reino Unido, Indonesia, Malasia y Emiratos Árabes Unidos.
La preocupación también crece por los posibles efectos sobre la salud mental: alteraciones del sueño, problemas de concentración, conductas adictivas, ansiedad y depresión. Además, existen riesgos vinculados al acceso a contenidos inapropiados, las interacciones con desconocidos y la recopilación de datos personales. ¿Prohibición, regulación o acompañamiento familiar?
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