La Secretaría de Ambiente de Santa Cruz realizó una inspección ocular en el vaciadero municipal de Río Gallegos tras recibir denuncias por irregularidades en su funcionamiento y posibles incumplimientos ambientales.
El operativo se centró en verificar la gestión de la planta GIRSU y el cumplimiento de la Ley 2829 y la Ley de Impacto Ambiental, con foco en la quema de residuos y la posible existencia de basurales a cielo abierto.
La inspección contó con la participación de personal de la Secretaría de Trabajo y efectivos policiales, y también incluyó el control de recolectores informales dentro del predio.
Desde el área ambiental advirtieron que no se puede disponer la basura sin cobertura de suelo, ya que esto impide contener los lixiviados y genera riesgos, especialmente por la cercanía con una reserva natural y zonas habitadas.
La situación también se vincula con problemas que afectan a la ciudad, como la proliferación de moscas durante el verano, lo que mantiene la preocupación de los vecinos.
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