Vecinos del barrio Virgen del Valle, en Río Gallegos, conviven desde hace meses con una situación de peligro por una jauría de perros abandonados tras la muerte de su dueño.
La problemática comenzó cuando falleció el propietario de cinco perros y una perra preñada, que quedaron sin agua ni alimento y comenzaron a mostrarse agresivos con el paso del tiempo.
Según los vecinos, la jauría ya provocó la muerte de tres perros, un potrillo y ataques a otras mascotas del sector, lo que incrementó la preocupación en la zona.
Los damnificados se manifestaron en las oficinas de Control Animal para reclamar una intervención urgente y advertir sobre el riesgo en el barrio.
El caso reabre el debate sobre la responsabilidad legal en situaciones de abandono animal y el rol del Estado ante estos escenarios.
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