El senador nacional por la provincia de Santa Cruz, José María Carambia, confirmó que el bloque Por Santa Cruz, integrado por él y la senadora Natalia Gadano, votó en contra del proyecto de reforma laboral que se debate en el Senado. El legislador argumentó que la iniciativa, bajo el concepto de “modernización”, afecta derechos fundamentales de los trabajadores.

“No vamos a votar en contra de los trabajadores. Entendemos que el nombre es muy lindo, ‘modernización laboral’, pero muchas partes de la ley afectan la esencia de los derechos laborales”, sostuvo Carambia durante su intervención en el recinto.

El senador reconoció que existe consenso en distintos bloques políticos sobre la necesidad de una actualización del sistema laboral. Sin embargo, marcó una clara diferencia entre modernizar y reducir derechos.

“Una modernización no tiene por qué afectar derechos. Se ha mezclado la discusión entre generar empleo y formalizar el trabajo informal, y son dos cuestiones completamente diferentes”, señaló.

Carambia sostuvo que una ley por sí sola no genera empleo, sino que el trabajo surge a partir de inversiones reales. En ese sentido, remarcó que el verdadero problema estructural es el alto nivel de informalidad laboral, especialmente en micro y pequeñas empresas.

El legislador santacruceño citó datos que reflejan la magnitud del empleo informal en el país:

En microempresas de uno a cinco trabajadores, hasta el 80% del personal puede estar no registrado.
En pequeñas empresas de entre cinco y veinte empleados, el porcentaje ronda el 45%.
“Hay que preguntarse por qué no los blanquean”, planteó Carambia, y apuntó directamente contra el costo de las cargas patronales en Argentina.

Según explicó, el país tiene uno de los sistemas más caros en términos de aportes patronales, lo que desalienta la formalización laboral. “Si una empresa blanquea un trabajador, le cuesta muchísimo más y esa plata no va al trabajador, se la queda el Estado”, afirmó.

Por ello, propuso avanzar en una normativa específica para microempresas y pequeñas pymes, diferenciada de las grandes compañías. “No podemos tener las mismas normas laborales para una superempresa que para una empresa pequeña”, subrayó.

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