Los excapitanes de Navío Rafael Rey Álvarez (Destructor ARA Bouchard) y Carlos María Nogués (Destructor ARA Hércules), veteranos de la Guerra de Malvinas, pisaron por primera vez el suelo de las islas desde el conflicto bélico de 1982. Durante la cobertura realizada por La Opinión Austral tras su arribo, los oficiales compartieron los detalles de una emotiva travesía orientada a rendir tributo a sus compañeros y saldar una deuda histórica personal.
Rey Álvarez y Nogués destacaron el valor simbólico del viaje al señalar que “fue una emoción muy fuerte volver al suelo patrio, recorrer los sitios de combate y alcanzar todas las metas propuestas”. Ambos expresaron que la interacción con la población local fue indiferente y sin inconvenientes, subrayando el profundo impacto personal que tuvo el paso por el cementerio de Darwin: “Visitar el cementerio me pegó fuerte, me llegó muy profundo y me cambió el par de días que me quedaban”. Asimismo, Nogués explicó la particularidad de su vivencia durante la gesta de 1982 al precisar que “a diferencia de la gente de Ejército, Infantería de Marina o Fuerza Aérea, nosotros estábamos embarcados en el operativo Rosario y navegando los buques; era una cuenta pendiente pisar la tierra por la cual luchamos y rendirle homenaje a todos los que están descansando en paz ahí”.
Consultados desde una mirada profesional e institucional sobre la política exterior argentina y las acciones del Gobierno nacional ante organismos internacionales como la ONU, los marinos ratificaron la vigencia irrenunciable del reclamo por las islas Malvinas, remarcando que “por diversas razones históricas, geográficas y humanas son argentinas”, al tiempo que expresaron su concordancia con que se continúe la demanda diplomática. Finalmente, valoraron el acompañamiento de las comunidades del sur argentino y valoraron especialmente el papel de la juventud en la preservación de la memoria histórica, expresando que “encuentro en la juventud un compromiso y un sentimiento hacia la causa de la gesta de Malvinas que por mucho tiempo no hubo”, lo cual definieron como “caricias al alma para los veteranos que cumplimos con nuestro deber de la mejor forma que pudimos”.
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