A los 16 años, Cyntoia Brown fue víctima de una red de trata de personas en Tennessee, Estados Unidos. Tras sufrir violencia y ser obligada a prostituirse por un proxeneta, fue llevada al departamento de un hombre de 43 años. Ante el temor por su integridad física, la joven reaccionó disparándole y causándole la muerte. Pese a su condición de menor y al contexto de explotación en el que se encontraba, el sistema judicial la juzgó como adulta y la condenó a cadena perpetua, fijando una pena de 51 años de prisión.
Durante su estancia en el establecimiento penitenciario, Cyntoia Brown completó estudios universitarios con honores y prestó asistencia a otras reclusas. La difusión del documental Murder to Mercy expuso los condicionantes médicos derivados del trastorno del espectro alcohólico fetal sufrido desde la gestación, lo que impulsó la campaña pública “Free Cyntoia” impulsada por organizaciones de derechos humanos y referentes sociales.
En enero de 2019, el gobernador de Tennessee le otorgó un indulto ejecutivo que conmutó la pena tras 15 años de reclusión, lo que le permitió recuperar la libertad en agosto de ese mismo año. Tras su liberación, cambió su apellido a Brown-Long, publicó sus memorias y creó la Fundación Abundantly Blessed para brindar asistencia a jóvenes sobrevivientes de trata y situaciones de trauma.

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