Un análisis exhaustivo aborda los resultados de la primera vuelta electoral en Brasil, la marcada polarización entre Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, el escenario de cara al balotaje y la mirada económica aportada por Guillermo Moreno. Durante la emisión, se repasó el desenlace de los comicios donde se registró una ajustada diferencia favorable al mandatario en ejercicio por “47,5, 45,1 Lula”, configurando un panorama en el que “prácticamente se dividió el país, la elección del país entre Lula y Bolsonaro”. En diálogo con el programa, Jorge Cicuttin, secretario de redacción del diario Crónica, analizó los factores que explicaron la paridad de los comicios señalando que “lo que ocurrió ayer y que se anticipó es la segunda vuelta”, debido a que el votante de terceras fuerzas optó por concentrar el voto en un contexto donde “gana el voto anti, ¿no? Anti anti PT, anti Lula”. Ante la consulta sobre la posibilidad de que Lula logre dar vuelta el resultado captando a los ausentes, Cicuttin indicó que la estrategia del candidato dependerá de “aquellos que no fueron a votar porque no están también con el gobierno de Lula, pero no quisieron a Bolsonaro”, advirtiendo al mismo tiempo sobre las dificultades de gobernabilidad producto de que “el Congreso va a ser totalmente favorable a Bolsonaro” y que “tenés una sociedad partida al medio”. Asimismo, Cicuttin enmarcó este proceso en un fenómeno global de desgaste hacia la dirigencia tradicional, sosteniendo que “hay una insatisfacción que hace que un votante ese que va fluctuando se inclina más para otro lado” debido a que “los partidos tradicionales en el mundo no están dando respuesta de hace rato a los requerimientos de la gente”. Por su parte, el exfuncionario nacional Guillermo Moreno expuso en el canal Crónica su lectura sobre el modelo económico de la región y evaluó que “en Brasil el fracaso de Lula tiene que ver con el esquema económico, que es el mismo del padre de este”, cuestionando la política de apertura comercial al considerar que “Lula está destruyendo la industria brasilera, la destruyó” e indicando que el camino para la región pasa por adoptar “una política que tenga que ver con el nacionalismo y deje la globalización”.
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