Cada 7 de agosto se vive una de las movilizaciones de fe más grandes del país. En el Día de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, cientos de vecinos de Río Gallegos llegan al santuario para agradecer, pedir una oportunidad laboral o renovar su esperanza.
Aunque nació en Italia hace más de 500 años, San Cayetano dedicó su vida a ayudar a los más necesitados y con el paso del tiempo se convirtió en el santo al que recurren quienes buscan trabajo o atraviesan momentos difíciles. En la capital santacruceña, muchos fieles llevan velas, estampas y espigas de trigo como símbolo del pan de cada día.
En un contexto marcado por la subocupación, la informalidad laboral y la incertidumbre económica, la devoción por San Cayetano sigue reuniendo a miles de argentinos y manteniendo viva una de las tradiciones religiosas más convocantes del país.

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