Aldana Quiroz tenía 18 años cuando decidió inscribirse en el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas, después de comenzar a donar sangre tras la muerte de su papá por cáncer.
Seis años después, mientras estudiaba en La Plata, recibió un llamado del INCUCAI. Había un bebé de ocho meses, oriundo de Ecuador, que necesitaba un trasplante y Aldana era compatible. “Rompí en llanto porque fue mucha felicidad”, recordó en diálogo con La Opinión Austral.
Tras distintos estudios, fue confirmada como donante. El 21 de noviembre de 2019 realizó la extracción en el Instituto Fleming. Por la urgencia del caso, la donación se realizó mediante sangre periférica y duró unas dos horas.
El receptor era Julián, un bebé que padecía un síndrome displásico en etapa leucémica. Su mamá, Kenia, había recibido la noticia de que no había solución para su hijo y llegó a Argentina con la posibilidad de encontrar un donante.
Un año después del trasplante, Aldana se contactó con el INCUCAI y supo que la familia quería conocerla. Así comenzó el vínculo con Kenia y Julián, que hoy tiene siete años.
“Pasado un año, el nene podía haber tenido miles de recaídas y no tuvo absolutamente nada”, contó Aldana. Con el tiempo comenzaron las videollamadas y Julián incluso la reconoce. Ambos mantienen el deseo de conocerse personalmente algún día.
En el Día Mundial del Donante de Médula Ósea, Aldana invitó a quienes tengan dudas sobre la donación a acercarse a un centro de hemoterapia y consultar.
“Anímense porque hay muchos julianes en el mundo que necesitan ser salvados con una simple decisión de donar médula ósea”, expresó.
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