La presidenta del Concejo Deliberante de Río Gallegos, Daniela D’Amico, justificó la decisión de postergar la sesión ordinaria programada para el jueves 3 de septiembre al afirmar que el recinto carece de los insumos administrativos básicos y de librería indispensables para su funcionamiento regular.
D’Amico atribuyó la parálisis institucional a una deuda acumulada por parte del Ejecutivo municipal con proveedores locales que supera los 80 millones de pesos, situación que llevó a los comerciantes a interrumpir la entrega de materiales. Sobre el conflicto con los prestadores, la titular del cuerpo legislativo señaló: “Nos encontramos con una deuda con distintos proveedores de más de 80 millones de pesos y hay proveedores que no han cobrado hace más de un año”, añadiendo además que “no tenemos ninguna librería que quiera trabajar con la municipalidad o con el concejo deliberante por la deuda que se tiene”.
Frente a las críticas del jefe de gabinete municipal, Diego Robles, quien cuestionó la suspensión y argumentó el uso del fondo fijo del recinto, D’Amico rechazó sus declaraciones califándolas de absurdas y explicó las limitaciones operativas: “En el concejo deliberante hay 500 personas donde hay un montón de áreas administrativas. Si él cree que podemos vivir 3 meses con 2 millones y medios, la verdad es que está bastante desorbitado de la realidad”. Asimismo, remarcó que dicho fondo exige un trámite por expediente que requiere de proformas de comercios que actualmente rechazan presupuestar al municipio.
Por último, la concejal desafió al Ejecutivo a demostrar los pagos a las empresas del rubro y enfatizó que la falta de resmas de hojas, carpetas y broches impide cumplir con los requerimientos normativos necesarios para el tratamiento del orden del día en el recinto.
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