PANORAMA POLÍTICO

Acerca de festejos

Por Jorge Cicuttin


“Y con la resaca a cuestas

Vuelve el pobre a su pobreza,

Vuelve el rico a su riqueza

Y el señor cura a sus misas.

(...)

Se acabó,

El sol nos dice que llegó el final,

Por una noche se olvidó

Que cada uno es cada cual.”

(Fiesta, Joan Manuel Serrat)

Los resultados finales de las elecciones legislativas del pasado domingo 14 llegaron sin grandes sorpresas tras lo ocurrido en las PASO de septiembre. Las urnas arrojaron una victoria de la alianza opositora conformada por el macrismo y los radicales, un retroceso en el número de legisladores del oficialismo –con la pérdida del quórum en el Senado-, y la aparición de bloques libertarios y de la izquierda troskista. Así se mostraron en las primarias y así fue por “los porotos”.

Pero la noche de las elecciones dejó imágenes y discursos que abrieron un debate impensado y original. ¿Algunos ganaron perdiendo y otros perdieron ganando? Porque se festejó en todos los búnkeres. Y algunos se sorprendieron y también se enojaron. Y hasta el presidente Alberto Fernández habló de triunfo al convocar al acto por el Día de la Militancia. Y la derecha anunció con alegría un cambio cultural hacia el liberalismo. Y la izquierda celebró porque una parte de la sociedad entendió que la salida es por ese lado y que no hay que pagarle al FMI. Y así todos entendieron que tenían razones para la celebración, sin sentirse derrotados.

Pero como cantaba Joan Manuel Serrat, al apagarse las luces de la fiesta “vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza”. Entonces el asesinato del joven Lucas González a manos de tres policías volvió a mostrarnos calles inseguras y una sociedad que discrimina por el color de piel y poder adquisitivo. Así como un despiadado e inentendible aumento del precio de la carne volvió a mostrarnos que la inflación le pega cada vez más fuerte al bolsillo de los trabajadores.

Los problemas de todos los días siguen arrinconándonos.

¿Entonces, no había derecho al festejo?

Sí. Cada uno tuvo sus razones para hacerlo, aún en una realidad compleja y con una alta cuota de incertidumbre.

El analista Raúl Timerman aventuró que “la oposición ganó la elección, pero el oficialismo ganó la batalla cultural”. Extraño, pero así se reflejó en las declaraciones posteriores al domingo y en las internas que afloraron en ambas coaliciones.

Juntos por el Cambio logró un triunfo en las urnas en la mayor parte del país, incluso en la provincia de Buenos Aires. Esto hizo que le quitaran al oficialismo el manejo del Senado y lo alejaron más de la mayoría en Diputados. Pero estaban convencidos de que iban a conseguir una diferencia mayor que en las PASO, y eso no pasó. Especialmente en territorio bonaerense, donde la recuperación del peronismo permitió achicar la diferencia a poco más de un punto. “Hoy se abre una etapa de transición”, había anticipado Mauricio Macri al momento de votar.

Esto hizo que los festejos perdieran efusividad y que afloraran las internas entre halcones y palomas. “En CABA esperábamos ganar por más votos”, disparó Patricia Bullrich con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta como destinatarios.

-El Gobierno estaba ante la posibilidad de una derrota más contundente que en las PASO. Pero pudo concretar una remontada que le permitió mantener la primera minoría en Diputados y dar vuelta dos provincias en las que había sido derrotado en las PASO. Y por eso el acto convocado para el Día de la Militancia, pensando en un apoyo al Presidente frente a una abultada derrota, se convirtió en un relanzamiento del Gobierno en la mitad del mandato.

Oficialismo y oposición tienen las miradas puestas en las presidenciales de 2023 y en como dirimirán sus diferencias internas para llegar a esos comicios con mayores posibilidades de triunfo. Estas legislativas les dieron diversos motivos para el optimismo a ambas coaliciones.

Pero hay una realidad angustiante y se necesitan medidas eficaces para mejorar la vida de los argentinos. No hay lugar para muchas especulaciones. Ni del lado del oficialismo ni del lado de una oposición que tampoco puede jugar a boicotear toda medida de Gobierno, porque las necesidades de la gente no se los perdonará.

Se entienden la alegría y los festejos de una dirigencia y militancia que apuesta a determinados proyectos y ven que con los resultados de las elecciones siguen vigentes. Pero la difícil realidad golpea todos los días y las sonrisas se van borrando

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguí leyendo

Lo más leído

Más noticias