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El análisis geopolítico de la causa Malvinas sumó una mirada técnica y profunda en el aire de LU12 AM680 con la intervención del Dr. Alejandro Frenkel, Investigador Asistente del CONICET.
Desmenuzó las implicancias del giro estratégico que viene implementando el Poder Ejecutivo nacional en materia de política exterior y el impacto que estas decisiones generan en la relación diplomática con el Reino Unido y Estados Unidos.
Explicó que para comprender el nuevo escenario hay que señalar el cambio de postura del gobierno argentino. El Gobierno “pasó de tener una posición más blanda, flexible o cooperativa, contemplativa en la cuestión Malvinas —que esto en la práctica implica no tratar de llevar a cabo políticas que incrementen el costo de la ocupación y en todo caso apostar o considerar la opinión y la postura de los isleños como un factor importante para la causa, hacia un esquema de mayor confrontación diplomática”.
Según el investigador, Argentina viró “a una postura más rígida en la cual lo que se buscan son generar acciones para efectivamente que sea más costoso para el Reino Unido ocupar Malvinas en términos económicos, en términos militares“.
Este cambio en la estrategia de la Cancillería argentina derivó de manera inevitable en movimientos de fichas en las islas y en Londres. Remarcó que toda acción genera una reacción y que la respuesta británica “tampoco es muy novedoso, ya ha sucedido en otras ocasiones en las cuales Argentina asume una postura más rígida, más dura, más contestataria“.
La réplica de Londres se materializó “mostrando o desplegando acciones militares, mostrando el músculo militar, y declaraciones también de los isleños planteando que ellos quieren ser ingleses, o sea que no tienen una intención de pertenecer a la Argentina“.
Estados Unidos
Sin embargo, el elemento verdaderamente diferencial en la coyuntura actual pasa por el rol de Washington y las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, quien dejó abierta la posibilidad de revisar su posición histórica sobre la soberanía del archipiélago.
Para Frenkel, este dato no es menor, ya que “no había sucedido hasta ahora que un presidente de Estados Unidos dijera públicamente que podía revisar la posición respecto de Malvinas“, lo que abrió un escenario inédito de incertidumbre y obligó al Reino Unido a buscar reaseguros con la administración norteamericana.
Frente a la pregunta de cómo debe interpretarse esa postura de la Casa Blanca, el analista del CONICET planteó que existen dos lecturas posibles sobre la mesa. La primera, de carácter más optimista, sugiere que en Estados Unidos se empieza a consolidar una visión estratégica según la cual “el Reino Unido ya no es un aliado confiable en el Atlántico Sur, y que Argentina es mucho más confiable, y que por ende Estados Unidos va a plantear o va a revisar su postura diciendo ‘bueno, acá tienen que resolverlo, esto no puede quedar abierto, este diferendo limítrofe‘”.
Por el contrario, la segunda hipótesis, más escéptica y alineada con los antecedentes históricos, señala que la diplomacia estadounidense utiliza el reclamo argentino simplemente como una herramienta de presión.
Esta lectura implica que “Trump está usando esto como una moneda de cambio para negociar otras cosas con Gran Bretaña, para presionar para que Gran Bretaña aumente su presupuesto militar, otorgue más facilidades a Estados Unidos en la acción militar que está desplegando en la guerra en Medio Oriente; o sea, como una suerte de chantaje, que en realidad no es que le importa efectivamente la soberanía o si le importa que Argentina haga un avance, sino que lo importante para Trump es la relación con Gran Bretaña“.
Aunque el Gobierno nacional parece “abrazado a la primera interpretación”, sostuvo que tanto la historia como los factores estructurales del sistema internacional invitan a pensar en la segunda alternativa.
Al profundizar sobre la viabilidad de la doctrina de “América para los americanos”, advirtió que la idea de las esferas de influencia no implica que Washington busque repartir el continente ni beneficiar a la Argentina por mera benevolencia. “Londres puede ofrecer algunas cosas que Argentina hoy en día no puede ofrecer: tiene un poder naval, un poder militar que Argentina no tiene para igualar”, detalló, al tiempo que recordó la alianza histórica y la integración en materia de seguridad que une al Reino Unido con Estados Unidos a través de la OTAN.
En ese contexto, el único canal donde la postura de la administración estadounidense podría resultar favorable para las pretensiones nacionales es si la Casa Blanca busca estabilizar la región. Según el investigador, lo que le puede convenir a la Argentina es que Washington considere que “para mí es estratégico el Atlántico Sur, lo que no quiero es que haya un conflicto abierto acá, necesito que tengan una relación cooperativa, desactivar un foco de conflicto“, lo que podría derivar en un impulso diplomático para buscar una fórmula donde ambas partes tengan que ceder.
El peligro de la sobreactuación
En la parte final del diálogo con LU12 AM680, Frenkel evaluó las recientes medidas tomadas por la Argentina para frenar los proyectos petroleros ilegales en la cuenca Malvinas Norte. El especialista consideró que “el cambio de política del gobierno es positivo en el sentido que Argentina tiene que apostar a una política que lo que busque es que le sea más costosa la ocupación a Gran Bretaña“, lo cual exige obstaculizar que las empresas internacionales quieran invertir en hidrocarburos y pesca en las islas, además de fortalecer el aparato militar propio para transformarse en un socio de seguridad creíble en la región.
No obstante, el analista cerró la entrevista con un llamado a la cautela sobre la ejecutoria de estas medidas. Advirtió sobre el peligro de caer en “un sobregiro por parte del gobierno argentino y una sobreactuación“, señalando que cuando un país cambia radicalmente de rumbo suele exagerar sus movimientos. “Argentina tiene que sostener una posición de volverle costosa la ocupación a Gran Bretaña, pero tiene que ser una posición sostenida, pensada estratégicamente, de una manera sin sobreactuaciones o sin bravuconadas excesivas, algo que sea creíble, sostenible, sustentable y serio en el tiempo“, concluyó Frenkel, remarcando que es un error estratégico concentrar todas las expectativas únicamente en un eventual cambio de postura de Estados Unidos.
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