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Las deudas personales pueden convertirse rápidamente en un problema familiar cuando los mecanismos utilizados para intentar recuperar el dinero trascienden al titular de la obligación. En las últimas semanas, usuarios de Mercado Pago comenzaron a denunciar una situación que genera preocupación: estudios de cobranza e intermediarios que actuarían en representación de la compañía se comunicarían no solamente con quienes mantienen créditos impagos, sino también con personas de su entorno.
Familiares, amigos y hasta compañeros de trabajo figuran, según los reclamos difundidos, entre quienes habrían recibido llamados telefónicos, mensajes de WhatsApp y correos electrónicos destinados a localizar al titular de una deuda.
La situación despertó cuestionamientos entre especialistas en derecho del consumidor, particularmente por la posibilidad de que la información relacionada con una deuda personal sea comunicada a terceros que no forman parte de la obligación.
Para quienes reciben esos contactos, el problema no se limita a una llamada inesperada. En algunos casos, los usuarios aseguran que los intermediarios brindarían información vinculada con la situación de mora o incluso con los montos adeudados, una modalidad que puede generar exposición, incomodidad y conflictos dentro del entorno personal y laboral del deudor.
“Da vergüenza”, es una de las expresiones que aparece entre los reclamos de quienes cuestionan este tipo de mecanismos.
La cobranza que llega a familiares y allegados
El esquema denunciado tendría una mecánica concreta. Cuando una persona registra una deuda, los estudios o intermediarios encargados de gestionar el cobro intentarían establecer contacto con ella. Sin embargo, de acuerdo con los testimonios difundidos, cuando no logran ubicarla recurrirían a teléfonos o canales de contacto correspondientes a personas de su círculo cercano.
Así, familiares y amigos pueden encontrarse inesperadamente frente a una comunicación vinculada con una obligación económica ajena.
El punto más cuestionado es precisamente ese: que una persona que no contrajo el crédito pueda terminar involucrada en una gestión de cobro.
Los reclamos sostienen que los contactos pueden realizarse mediante llamadas telefónicas, mensajes de WhatsApp o correos electrónicos. En determinados casos, además, quienes reciben la comunicación aseguran que se les informa que un familiar, amigo o conocido mantiene una deuda pendiente.
La modalidad genera especial preocupación cuando el contacto se produce en ámbitos laborales. Una deuda que originalmente pertenecía al ámbito privado puede terminar siendo conocida por compañeros de trabajo o superiores, con las consecuencias personales y profesionales que ello puede gen
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