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La presencia del destructor ARA “Almirante Brown” en aguas patagónicas volvió a poner de relieve la importancia estratégica que tiene el Atlántico Sur para la defensa nacional. Se trata de una de las principales unidades de combate de la Armada Argentina, preparada para cumplir diferentes misiones y con una extensa trayectoria que incluye operaciones internacionales, ejercicios conjuntos y tareas de vigilancia marítima.

El buque permaneció hasta ayer en el puerto de Comodoro Rivadavia, convirtiéndose en uno de los principales atractivos de una celebración que permitió a miles de visitantes acercarse a la actividad naval. Su comandante explicó que la embarcación llegó a la ciudad después de completar una exigente navegación internacional que incluyó ejercicios militares en Perú, junto con fuerzas de distintos países.

Sin embargo, más allá de su capacidad de combate y sus antecedentes operativos, el oficial puso especial énfasis en la responsabilidad que tiene la Armada en la protección de los espacios marítimos argentinos, particularmente en una región como la Patagonia, donde confluyen actividades económicas, recursos naturales y una extensa tradición vinculada con el mar.

El ARA “Almirante Brown” integra el núcleo principal de la Flota de Mar de la Armada Argentina, cuya base se encuentra en Puerto Belgrano. Junto con otros tres destructores de la misma clase y cinco corbetas, constituye una de las principales herramientas de defensa naval del país. Su comandante, el capitán de fragata Pablo Moyano, explicó a La Opinión Austral que se trata de un buque multirol, preparado para desarrollar operaciones de guerra antisuperficie, antiaérea, antisubmarina y electrónica. También cuenta con sistemas de comunicaciones que le permiten actuar como unidad de comando y control durante operaciones conjuntas con otras embarcaciones.

Aunque lleva varias décadas de servicio, el comandante aseguró que el mantenimiento permanente y el trabajo de sus tripulaciones permiten conservar sus capacidades. “Es un buque que tiene sus años. Sin embargo, con el mantenimiento que se le da y el trabajo intenso y arduo de las tripulaciones que lo han navegado, se encuentra en óptimas condiciones”, afirmó.

La reciente navegación hacia Perú constituyó una demostración de su funcionamiento y de la preparación del personal embarcado. Con más de 200 hombres y mujeres a bordo, el destructor participó inicialmente del ejercicio Silent Force, dedicado a operaciones antisubmarinas junto con las armadas de Perú y Estados Unidos.

Posteriormente, intervino en UNITAS 67, uno de los ejercicios navales multinacionales más importantes de la región, que reunió a más de 24 países y alrededor de 5.000 efectivos. Las maniobras incluyeron operaciones con buques de superficie, submarinos, aeronaves, infantería de marina, fuerzas especiales y unidades especializadas en ciberdefensa. “Fue un evento bastante completo y complejo. Por suerte, el ejercicio fue exitoso y hemos tenido una destacada participación”, destacó Moyano.

Del Golfo Pérsico a las aguas patagónicas

La historia del ARA “Almirante Brown” también está vinculada con uno de los principales conflictos internacionales de fines del siglo pasado. El comandante recordó que en 1990 la embarcación fue desplegada hacia el Golfo Pérsico, donde integró una coalición internacional encabezada por Estados Unidos durante las operaciones Escudo del Desierto y Tormenta del Desierto.
Aquella participación representó un antecedente significativo para la Armada Argentina, que desplegó unidades navales lejos de sus bases habituales y participó en una operación de gran complejidad. Décadas después, el destructor continúa desarrollando actividades de adiestramiento y cooperación internacional, además de mantener su preparación para las misiones asignadas dentro de los espacios marítimos nacionales.

Consultado sobre la situación actual de la fuerza, Moyano remarcó el compromiso del personal naval. “Con la gente que tenemos, hemos logrado que el buque haya estado a la altura de las circunstancias y hemos podido hacer una navegación tan intensa y larga como a Perú”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó otros despliegues recientes de destructores argentinos hacia Estados Unidos y Chile, como parte de las actividades destinadas a mantener el entrenamiento y la capacidad operativa.

La defensa de los recursos del mar

Para quienes integran la Armada Argentina, navegar por las aguas patagónicas forma parte de una actividad cotidiana que exige preparación, conocimiento y capacidad de adaptación. El Atlántico Sur presenta condiciones meteorológicas particulares, especialmente por la intensidad de sus vientos y el comportamiento del mar, factores que pueden complicar incluso la navegación de grandes unidades militares. Moyano reconoció que durante el reciente viaje internacional las condiciones más adversas aparecieron precisamente cuando el destructor regresaba a las aguas argentinas. “Fuimos hasta Perú y el único lugar donde nos trató mal la meteorología fue ahora, en esta última etapa. Pero es algo a lo que estamos acostumbrados. Conocemos nuestro mar”, explicó.
El comandante destacó que la Patagonia constituye uno de los principales escenarios de operaciones de la fuerza, no solamente por su extensión marítima, sino también por la importancia económica y estratégica de sus recursos.

La actividad pesquera, el movimiento de embarcaciones comerciales y la necesidad de garantizar la seguridad de quienes trabajan en el mar forman parte de ese escenario. “Conocemos a las embarcaciones que navegan, a los buques pesqueros que generan riqueza y empleo. También estamos presentes por si les sucede algo, para resguardar la vida en el mar”, señaló.
En ese contexto, remarcó que la Armada cumple una función permanente vinculada con la defensa de la soberanía, la protección de los recursos y el control de los espacios marítimos bajo jurisdicción argentina. “La Patagonia es nuestro ámbito de aplicación, donde nos movemos muy cómodos”, sintetizó.
Sus palabras reflejan la estrecha relación que existe entre la actividad naval y una región donde el mar representa una fuente de trabajo, producción y desarrollo, pero también un espacio estratégico para los intereses nacionales.

Comodoro y el recuerdo del ARA “San Juan”

La escala del destructor en Comodoro Rivadavia también tuvo un componente emocional. La ciudad desempeñó un papel importante durante las operaciones de búsqueda del submarino ARA “San Juan”, desaparecido en noviembre de 2017 con 44 tripulantes.
Aquella tragedia permanece en la memoria de la Armada y constituye un vínculo particular con las comunidades patagónicas que acompañaron las tareas desplegadas en el Atlántico Sur. Moyano reconoció expresamente ese acompañamiento y destacó que la presencia del destructor también representa una oportunidad para agradecer el afecto recibido. “Comodoro Rivadavia ha sido clave y un apoyo muy importante en la búsqueda del submarino San Juan. Eso lo tenemos muy presente”, expresó a La Opinión Austral.

El comandante sostuvo que el contacto con la ciudadanía constituye una experiencia especialmente valiosa para quienes integran la tripulación, acostumbrados a desarrollar gran parte de su actividad lejos de sus familias y de los centros urbanos. “Como comandante, valoro mucho que mi tripulación entre en contacto y sienta la devolución del cariño que siempre el público en general nos brinda”, manifestó. Durante las jornadas de puertas abiertas, numerosas familias recorrieron la embarcación y pudieron conocer aspectos de su funcionamiento, sus instalaciones y las tareas que desarrolla el personal naval.

“El buque es de la ciudadanía”

Más allá de su historia y de sus capacidades militares, Moyano dejó una definición sobre el sentido de pertenencia de las unidades de la Armada Argentina. “El buque es de la ciudadanía. Nosotros lo tripulamos, lo mantenemos, lo operamos y nos adiestramos para que, si el deber nos llama, estar siempre listos”, expresó.
El comandante remarcó que la preparación militar tiene como objetivo garantizar que las unidades puedan responder cuando las circunstancias lo requieran, aunque el deseo permanente sea evitar cualquier situación de conflicto. “Ojalá que eso nunca suceda, pero hay que transpirar en la paz para no sangrar en la guerra”, reflexionó.
La visita del ARA “Almirante Brown” a Comodoro Rivadavia permitió así mostrar una de las principales unidades navales del país y, al mismo tiempo, reafirmar la relación histórica de la Armada con las comunidades del sur argentino.
Hoy, su presencia en la Patagonia vuelve a recordar la dimensión estratégica del Atlántico Sur y la necesidad de mantener capacidades operativas para proteger la soberanía, los recursos y la vida humana en el mar. Una misión que, como señaló su comandante, encuentra en las aguas patagónicas uno de sus escenarios más importante.

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