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La Justicia dictó un año de prisión preventiva para Carlos Gonzalo Rivero, el esposo de Camila Agustina Vecchiarello, la joven rosarina embarazada que fue brutalmente asesinada en Barreal, provincia de San Juan. Además, fijó en 12 meses el plazo para que el Ministerio Público Fiscal avance con la investigación del femicidio que causó una fuerte conmoción en el país.
La medida fue resuelta este miércoles 16 de septiembre durante una audiencia encabezada por el juez de Garantías Federico Rodríguez. El acusado, único imputado en la causa, quedó formalmente vinculado al delito de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
La acusación está a cargo del fiscal Adolfo Díaz, acompañado por los ayudantes fiscales César Recio y Romina Mascarell y la auxiliar Carolina García. La defensa del imputado está a cargo del defensor oficial Marcelo Salinas Weber.
Con la resolución judicial que se determinó hace pocas horas, el acusado permanecerá privado de su libertad durante el período establecido, mientras la Fiscalía profundiza las pericias y reúne nuevos elementos para reconstruir lo ocurrido durante la madrugada del domingo 13 de septiembre.
Una carta y varias pruebas bajo análisis
Entre los elementos incorporados al expediente se encuentra una nota manuscrita hallada dentro del departamento donde ocurrió el crimen. Según trascendió, el escrito estaba dirigido a la familia del acusado y a la de Camila. “Ya sé que es tarde para pedir disculpas. A mi familia y a la de Camila”, expresaba el mensaje, de acuerdo con la información difundida sobre la causa.
Los investigadores también secuestraron distintos elementos de la escena que serán sometidos a pericias. Camila fue encontrada con múltiples heridas provocadas con un arma blanca, principalmente en el cuello y el rostro. Además, presentaba cortes en las manos que fueron considerados compatibles con lesiones defensivas.
La reconstrucción preliminar indica que la pareja había regresado al departamento que alquilaba en Barreal durante la noche del sábado 12 de septiembre. Cerca de la 1:30 del domingo se habría producido el ataque.
El cuerpo de la joven fue encontrado recién durante el mediodía. Según la información incorporada a la investigación, horas después del crimen el acusado se habría comunicado con una expareja y le habría manifestado su intención de quitarse la vida.
La mujer alertó a un conocido, quien se dirigió hasta el complejo donde vivía la pareja y avisó a las autoridades. Cuando la Policía ingresó al departamento, encontró a Camila sin vida y al acusado inconsciente, aunque todavía presentaba signos vitales.
El hombre fue trasladado a un centro asistencial y luego quedó bajo custodia policial. La autopsia realizada a Camila determinó, además, que estaba embarazada al momento de su muerte. Ese dato deberá ser incorporado formalmente al expediente y analizado por la Fiscalía como parte de la reconstrucción integral del femicidio.
Quién era Camila
La joven asesinada tenía 26 años, era oriunda de Rosario y había estudiado enfermería en esa ciudad. Según contó su familia, le faltaban pocas materias para completar la carrera cuando decidió trasladarse a San Juan para formarse como gendarme.
La joven conoció al acusado durante el curso de ingreso a Gendarmería Nacional. A mediados de año, la pareja decidió casarse y comenzó a convivir en un complejo ubicado sobre la calle Cordillera de Ansilta, en Barreal.
Camila tenía un buen desempeño académico y había aprobado una instancia de formación apenas una semana antes del crimen. El acusado, en cambio, había sido apartado por no alcanzar las calificaciones requeridas.
Su hermano Hernán la recordó como una joven con una fuerte vocación de servicio y una personalidad solidaria. “Ella quería servir al prójimo, servir a su patria. Incluso también le faltaba poco para ser enfermera”, contó.
Además de sus estudios, Camila participaba en grupos de folclore argentino e italiano, había integrado la colectividad molisana y practicaba natación. También tenía un fuerte compromiso con el rescate y cuidado de animales.
La familia también destacó su carácter alegre y su disposición para ayudar a otras personas. “Mi hermana fue violentamente arrebatada”, expresó Hernán durante la despedida de la joven en Rosario.
Los familiares sostienen que después del crimen pudieron advertir algunas señales que antes no habían identificado. También afirmaron que el acusado habría utilizado el teléfono de Camila para responder mensajes y realizar publicaciones en redes sociales después del femicidio.
El reclamo de justicia
Los restos de Camila fueron trasladados a Rosario, donde familiares y amigos participaron de su despedida. Sus allegados reclaman que el crimen sea esclarecido y que el acusado reciba una condena.
“Esto no puede quedar así. Por mi hermana, por todas las mujeres que pasan esto y para que sea visible lo que viven muchas en Gendarmería”, sostuvo Hernán.
La causa continuará durante el plazo de 12 meses fijado por la Justicia. En ese período, la Fiscalía deberá completar las pericias, analizar la nota manuscrita, revisar los teléfonos y demás elementos secuestrados, y avanzar con las medidas necesarias para sostener la acusación por el femicidio de Camila Vecchiarello.
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