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El arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Jorge García Cuerva participó este 19 de octubre de la apertura del primer Congreso Argentino del Pacto Educativo Global, que se desarrolla hasta este martes en la sede de la universidad. El encuentro reúne a educadores, científicos, docentes, estudiantes y autoridades académicas.

La apertura estuvo a cargo del rector de la UCA, Miguel Schiavone. Luego, monseñor García Cuerva presentó los diez caminos que conforman actualmente el Pacto Educativo Global: siete impulsados por el papa Francisco y tres nuevas prioridades incorporadas por León XIV.

“El Pacto Educativo Global tiene hoy diez caminos, siete nos los legó el papa Francisco y tres los añadió el papa León XIV“, explicó.

El gran canciller de la UCA tomó como punto de partida la imagen de la “constelación” utilizada por León XIV. “Cada escuela, cada universidad, cada carisma es una estrella con brillo propio. Juntas trazan una ruta. Los diez caminos no son una lista de tareas, son puntos de luz que, mirados en su conjunto, dibujan un mapa”, afirmó.

La apertura estuvo a cargo del rector de la UCA, Miguel Schiavone.

Para monseñor García Cuerva, el Pacto adquiere así una dimensión “glocal“, que vincula el horizonte mundial con las responsabilidades concretas del aula, el barrio y la ciudad.

Los siete caminos de Francisco

Durante su exposición, repasó las siete prioridades promovidas por Francisco: poner a la persona en el centro; escuchar a las nuevas generaciones; favorecer la participación de niñas y mujeres; reconocer a la familia como primer espacio educativo; educar en la acogida de los más vulnerables; renovar la economía y la política al servicio del ser humano, y custodiar la casa común.

En este recorrido, monseñor García Cuerva destacó especialmente la necesidad de una educación que incluya a los pobres y a las personas con discapacidad. También cuestionó una concepción de la formación subordinada exclusivamente al mercado laboral y planteó la necesidad de formar profesionales con conciencia del bien común. “¿Qué visión antropológica tiene la economía que enseñamos en nuestras universidades? ¿Una economía al servicio del hombre o un hombre al servicio de la economía?”, preguntó.

Las tres nuevas prioridades de León XIV

El arzobispo porteño explicó que las tres prioridades incorporadas por León XIV -la vida interior, lo digital humano y la paz desarmada y desarmante- responden a “tres heridas de nuestro tiempo“: la superficialidad, la deshumanización y la violencia. A partir de su condición de fraile agustiniano, vinculó estas propuestas con cuatro elementos de la tradición de san Agustín: la interioridad, la unidad, el amor y la alegría.

“¿Qué visión antropológica tiene la economía que enseñamos en nuestras universidades? ¿Una economía al servicio del hombre o un hombre al servicio de la economía?”, preguntó García Cuerva.

Sobre la primera prioridad, sostuvo que los jóvenes pidieron al Papa ayuda para “la educación de la vida interior” y propuso recuperar espacios de silencio, reflexión, acompañamiento y oración. Respecto de la tecnología y la inteligencia artificial, llamó a formar para un uso responsable que ponga a la persona por delante del algoritmo.

“No se trata de apagar la curiosidad de los chicos, sino de transformarla en estudio, atención sostenida y búsqueda de sentido“, planteó.

En cuanto a la paz, monseñor García Cuerva señaló que educar para ella implica enseñar lenguajes no violentos, promover la reconciliación y construir puentes. “Desarmar las palabras” significa, en el ámbito educativo, “aprender a discutir sin humillar, a corregir sin herir y a disentir sin romper el vínculo”, explicó.

A su entender, los diez caminos conforman una única propuesta: los siete de Francisco miran hacia la persona, los jóvenes, la familia, los excluidos, la sociedad y la casa común; los tres de León XIV incorporan el corazón, la tecnología y la convivencia pacífica.

Como recurso pedagógico, el arzobispo incorporó a su exposición cuatro obras pictóricas a su exposición para reflexionar sobre los desafíos educativos: En la puerta de la escuela, de Nikolai Bogdanov-Belsky; El escolar dormido, de Jean-Baptiste Greuze; Trigal con cuervos y El sembrador al atardecer, de Vincent van Gogh. Sobre esta última obra, retomó una reflexión de León XIV y concluyó: “Sigamos apostando por la educación porque Dios mueve la historia, aunque a veces, como nos decía el papa León, parezca ausente o distante”.

 

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