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Este 24 de septiembre se cumplen dos años de la muerte de Facundo Barrios, un nene de tres años, que murió tras una presunta mala praxis en la provincia de Entre Ríos.

Facundo Barrios tenía tres años.

La operación de amígdalas y adenoides tuvo lugar el 19 de septiembre de 2024 en la Clínica del Sol, en la ciudad de Bovril, Entre Ríos, y fue realizada por el médico otorrinolaringólogo Guillermo Gabriel Riolo.

El nene fue trasladado de urgencia a Paraná e ingresó al Sanatorio del Niño, pero no sobrevivió.

Al cumplirse el aniversario del fallecimiento de su hijo, Marina Aristimuño y Luis Barrios dieron a conocer una conmovedora carta -a la que accedió La Opinión Austral– en la que expresan su amor por Facundo al tiempo que piden “verdad” en un juicio que aún no tiene fecha.

Mediante Resolución 4369/24  M.S. se inició un sumario administrativo a Guillermo Riolo y se suspendió su matrícula, medida que se mantiene firme hasta la conclusión de la investigación.

Hoy se cumplen dos años, 730 días sin vos y sin respuestas. Dos años desde aquél día que cambió nuestras vidas para siempre. Hoy tendrías 5 años y 5 meses, y duele imaginar todo lo que estarías viviendo: verte crecer, escucharte reír, acompañarte en tus juegos, abrazarte, cuidarte y celebrar cada pequeño logro. Nos diste el mejor de los títulos que la vida podría regalarnos: ser tus papás. Y aunque el tiempo pase, ese amor no cambia. Seguimos hablando de vos, recordando tus gestos, tu sonrisa, tu manera de ser y cada instante que compartimo porque mientras te recordemos, vas a seguir viviendo en nosotros”, expresaron.

“No existe un día en que no extrañemos. No hay palabras para explicar lo que sentimos aquél día en que tuvimos que despedirte, verte ser sepultado y volver a casa sin vos. Una parte de nuestra vida quedó enterrada junto a vos. Y mientras aprendemos a vivir con tu ausencia, seguimos esperando respuestas”, remarcaron.

El fiscal Facundo Barbosa.

Ya pasaron 4 meses desde que se realizó el pedido formal de elevación a juicio y la causa todavía no ha llegado a esa instancia. Sólo pedimos que avance y podamos conocer la verdad sobre lo ocurrido. Sabemos que quienes están imputados tienen derechos y garantías que la Justicia ampara, pero nosotros, como víctimas, también necesitamos ser escuchados y sentir que nuestros derechos son tenidos en cuenta”, manifestaron.

En este contexto, se dirigieron de manera directa al fiscal Facundo Barbosa: “Le pedimos respetuosamente que la causa avance. Cuatro meses de espera, después de un pedido formal, son muy difíciles de llevar para una familia que hace dos años perdió a su hijo. Queremos que quien resulte responsable por su muerte responda ante la justicia y, si corresponde, vaya a prisión. No pedimos venganza. Pedimos verdad, respuestas y que se haga lo que corresponda. Sólo deseamos poder avanzar y conocer qué ocurrió con nuestro hijo. No podemos aceptar que tengamos que seguir esperando indefinidamente para que una causa llegue a juicio”.

“No pedimos venganza. Pedimos verdad, respuestas y que se haga lo que corresponda”.
MARINA ARISTIMUÑO Y LUIS BARRIOS

“Hijo, nos duele no poder verte crecer, no poder abrazarte en cada cumpleaños, acompañarte en tus primeros días de escuela, escuchar tus sueños y estar presentes en cada etapa de tu vida. Nos queda tu recuerdo, tu amor y la certeza de que vas a ser siempre nuestro hijo. Te amamos más allá del tiempo, te extrañamos cada día y nunca vamos a dejar de luchar por vos”, cerraron.

Suspensión de matrícula

En noviembre de 2025, el Gobierno de Entre Ríos, a través de la Resolución N° 4480 del Ministerio de Salud, rechazó el recurso de apelación jerárquica presentado por el médico, quien había impugnado la suspensión provisional de su matrícula profesional, publicó Uno Entre Ríos.

El rechazo al recurso de apelación se fundamentó en la falta de argumentos válidos para suspender la decisión tomada por la administración.

La medida había sido dispuesta el 10 de octubre de 2024 en el marco de la investigación administrativa y penal por el fallecimiento del niño tras ser operado por Riolo.

El profesional fue imputado por el posible delito de homicidio culposo y mala praxis, lo que motivó al Ministerio de Salud a iniciar mediante Resolución 4369/24  M.S. un sumario administrativo y suspender de manera cautelar su matrícula, medida que, según la resolución impugnada, se mantiene firme hasta la conclusión de la investigación.

A fines del 2025, La Opinión Austral dio a conocer que el profesional investigado se encontraba trabajando en las instalaciones del Hospital Zonal “Padre Pedro Tardivo” de la localidad de Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz.

De acuerdo a lo informado por los familiares de Facundo Barrios a La Opinión Austral, hasta abril pasado, Riolo continuaba trabajando en Caleta Olivia. En tanto que este medio pudo saber que el profesional estuvo desempeñandose en guardia de pediatría.

“Este guacho, cómo grita”

La madre de Facundo Barrios relató al medio Entre Ríos Ahora cómo sucedieron los hechos en los que su hijo falleció tras la operación de amígdalas.

Entre Ríos Ahora: ¿Qué pasó?

Marina Aristimuño: Mira, lo que sucedió, obviamente, es muy doloroso recordar todo nuevamente. Nosotros fuimos confiados realmente con esta persona, porque él nos aseguró, nos dio la garantía de su título, de sus 25 años de carrera. Él trabajaba con la mejor tecnología. Nos dijo que no podía operar acá, en la Clínica Modelo, porque tenía un problema personal con la clínica. Y ese fue el argumento por el cual nos lleva a Bovril. También nos dijo que acá, en el Sanatorio del Niño, había turno recién para fin de año. Entonces nos ofrece viajar a Bovril. Nos cobró 200 dólares. Fuimos.

ERA: ¿No había nada que los hiciera dudar?

MA: No.

ERA: ¿Cuándo empieza para ustedes la sospecha de que algo estaba mal?

MA: La cirugía estaba programada para las 14:00. Nosotros teníamos que estar a las 13:00. Llegamos puntual y ahí nos enteramos de que había cuatro cirugías en total. Fuimos los últimos en llegar. Este médico no llegó a horario. Mi hijo estaba con hambre, estaba con sed. En ningún momento nos llevaron a la sala, nos dejaron en el hall de la clínica. Y ahí nosotros lo entretuvimos de la mejor manera a nuestro hijo. Él jugaba, miraba dibujito, nos pedía agua, nos pedía de comer, hasta que el señor llegó a las 15:00. Entra él, después entra la instrumentadora y al rato entra una mujer rubia. Era la mujer de Riolo. Como a las 15:30 pasada, sale Riolo, ya vestido, del quirófano. Sale y mira hacia afuera. Entonces mi esposo le dice: ‘¿Usted está buscando a su esposa? Está afuera’. Salió a la calle. Del quirófano a la calle. Luego entró, yo fui a buscar unas cosas al auto y él me avisa que ya era nuestro turno. Entré con ni hijo. Me dijeron que le sacara la remera, el pantalón y que le dejara el pañal. Ahí es donde yo fui y lo abracé a mi hijo hasta que se durmió.

ERA: ¿Qué pasó luego?

MA: A las 17, más o menos, Riolo sale. Y nos dice que se había complicado, que había tocado un vaso, que nunca le había pasado una cosa así en sus 25 años. Pero que nos quedáramos tranquilos, que estaba todo bien. El señor se va, así vestido, se va a la calle. Después de un cierto rato, el señor entra con un paquete de papas fritas y dos gaseosas. Y nosotros sentíamos llorar a nuestro hijo. Nos pregunta: ‘¿No se lo entregaron?’. Le decimos: ‘No, doctor. ¿Qué es lo que pasa? Sentimos llorar a nuestro hijo. ¿Podemos ingresar?’. Nos dice que no. Fue ahí cuando se sentó a comer. Vuelve al quirófano, sale y nos dice: ‘Este guacho, cómo grita. Grita y se le revienta el vaso’. Y él ahí nos dijo que lo había atado.

ERA: ¿Cómo que lo ató?

MA: Sí, lo había suturado. Supuestamente, había tocado un vaso, y lo había controlado. Le hizo una sutura, y con eso ya lo controló. Dijo que no nos preocupemos, que eso después se solucionaba. Que estaba todo bien. Pero no nos entregaban a nuestro hijo. Entra y se va derecho a quirófano. Al rato sale, nos dice que a Facundo lo iban a trasladar a una clínica de alta complejidad para hacer un poquito de transfusión de sangre, porque él estaba un poquito pálido. Nada más, pero que nos quedáramos tranquilos, que iba a estar uno o dos días en observación. Pero lo que siguió fue otra cosa: no me permitieron ver a mi hijo. Una enfermera salió con mi hijo envuelto y lo metieron en la ambulancia.

Marina Aristimuño en el asiento de acompañante del chofer de la ambulancia; en el habitáculo de la ambulancia, Facundo y una enfermera que no podía hacer mucho ni demasiado. Atrás, el vehículo de Riolo con su mujer; atrás, el vehículo de Luis Barrios, el papá.

Cerca de las 19:00 llegaron al Sanatorio del Niño.

Facundo entró en estado crítico, primero, y luego ya tuvo muerte cerebral. Falleció.

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