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El Gobierno tiene que reducir la pobreza y generar empleo porque “no basta con que a mineras y petroleras les vaya muy bien”, consideró Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorgan para Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay, quien planteó que el desafío económico no se agota en la estabilización ni en el crecimiento de algunos sectores.
En una entrevista con Bloomberg Línea, el ejecutivo sostuvo que la economía argentina produce ganadores y perdedores y advirtió que no todas las empresas podrán reconvertirse. Mencionó compañías que pasaron de tener resultados positivos a negativos por la combinación de altos costos financieros, impuestos que no bajaron, caída de la demanda y competencia importada.
“También tenés que tener un país para todos, donde la gente pueda consumir, haya crecimiento de la empleabilidad, bajar la informalidad, extender la tributación al resto de la población y lograr bajar los impuestos”, afirmó.
El grado de inversión, condicionado al resultado electoral
Gómez Minujín estimó que Argentina podría alcanzar el grado de inversión durante el próximo mandato presidencial, entre 2027 y 2031, si Milei es reelegido. “Creo que si gana Milei, durante el siguiente mandato seguro que es investment grade”, dijo, y consideró que cuatro años serían suficientes para llegar a esa calificación.
El grado de inversión implica que las principales agencias consideran bajo el riesgo de incumplimiento de la deuda soberana y sólida la capacidad de pago del Estado. Para obtenerlo, Argentina debería llegar al menos a BBB- en las escalas de S&P y Fitch, y a Baa3 en la de Moody’s. Según el artículo, actualmente se encuentra a seis escalones de esas notas.
Alcanzar esa categoría podría habilitar la compra automática de bonos argentinos por parte de fondos pasivos globales y facilitar el ingreso de grandes aseguradoras y fondos de pensión al mercado local.
El banquero describió, sin embargo, un escenario de cautela entre los inversores. Dijo que están “un poquito en modo wait and see” y que el riesgo país se mantenía relativamente estable, en torno a los 500 puntos, mientras el mercado espera definiciones políticas de cara a las presidenciales de octubre de 2027. Según su perspectiva, a partir de marzo Argentina entrará “en modo eleccionario”.
El Argentina Week volvería en marzo de 2027
Gómez Minujín adelantó que JPMorgan trabaja para realizar una nueva edición del Argentina Week en su sede de Nueva York el 16 de marzo de 2027. La propuesta contempla un formato distinto: más días, pero con jornadas más cortas, para dejar espacio a reuniones de networking con inversores extranjeros.
La primera edición se realizó en marzo de 2026 y tuvo actividades en las oficinas de JPMorgan, el Consulado argentino y la sede de Bank of America. El CEO del banco, Jamie Dimon, abrió el encuentro, que contó con la participación de Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, además de ejecutivos de empresas estadounidenses y argentinas.
Según relató Gómez Minujín, la iniciativa surgió a partir de un llamado del embajador argentino en Estados Unidos, Alejandro Oxenford. “El banco no hace este tipo de cosas para otros países”, señaló. También explicó que Dimon reorganizó un viaje cuando supo que Milei participaría.
La presencia del Presidente en la edición de 2027 todavía no está confirmada. “Es un año de elección, es un año especial, es un año distinto”, dijo el ejecutivo, quien señaló que las agendas de los participantes serán determinantes.
Déficit, inflación y financiamiento
Gómez Minujín calificó a Milei como “un cambio drástico” para el país y destacó la eliminación del déficit fiscal. Sostuvo que Argentina no puede compararse sin más con países que mantienen déficits, porque esos Estados tienen acceso al mercado, mientras que el país perdió esa posibilidad tras años de defaults y expropiaciones.
Sobre la inflación, consideró que una tasa anual cercana al 30% sigue siendo “altísima” en términos internacionales. JPMorgan espera que baje a entre 20% y 21% en 2027.
También defendió el rol de Caputo en la estabilización de la economía. Aseguró que, cuando asumió, el país estaba al borde de una crisis financiera, con inflación superior al 200%, falta de reservas y bancos expuestos a bonos cuya refinanciación generaba incertidumbre. “Fue un gran factor de estabilización del país”, sostuvo.
El ejecutivo rechazó que el ministro se haya equivocado al no emitir deuda en Nueva York durante 2026. Dijo que los equipos del banco no están preocupados por el plan financiero de este año ni por el del próximo y atribuyó la falta de colocaciones al escaso apetito de los inversores por los bonos argentinos, después de experiencias pasadas.
Caputo se reunió esa semana en la sede de JPMorgan en Nueva York con unos 50 administradores de fondos. En ese encuentro ratificó que el Gobierno no planea emitir deuda internacional mientras el costo de financiamiento sea elevado y los vencimientos del año próximo estén cubiertos. Según Gómez Minujín, la gestión de los compromisos de 2028 dependerá en buena medida del resultado electoral.
Reservas, cepo y tipo de cambio
El CEO de JPMorgan no descartó que Argentina pueda recibir nuevamente asistencia del Tesoro de Estados Unidos antes de las elecciones, como ocurrió en septiembre de 2025, cuando el banco participó en la operación. Aun así, consideró que el Gobierno se prepara con más reservas y financiamiento ante la dolarización que suele producirse en períodos electorales.
Para 2027, dijo esperar que no se repita la turbulencia previa a las legislativas de 2025. Señaló que la evolución dependerá de las encuestas y de si mejora la economía en los próximos meses. Como una señal favorable, mencionó que, según lo que escucha de bancos comerciales, la morosidad empezó a ceder.
Gómez Minujín descartó que los controles cambiarios se relajen antes de las elecciones de 2027. Vinculó esa restricción con que Argentina siga fuera del índice de bonos emergentes en moneda local de JPMorgan, al que sí ingresó Paraguay.
También reconoció los costos de la estrategia cambiaria. Consideró que la economía estaría más activa con un tipo de cambio más devaluado, aunque advirtió que una depreciación se traslada rápidamente a los precios y puede poner en riesgo la baja de la inflación. Describió ese dilema como “el juego de la sábana corta”.
Inversiones y sectores con más movimiento
Sobre el apetito inversor de cara a las elecciones, Gómez Minujín sostuvo que varía según la actividad. Las empresas interesadas en privatizaciones o licitaciones no pueden esperar, mientras que en petróleo, gas y minería las decisiones de inversión se toman con una perspectiva de largo plazo.
También mencionó el consumo y contó que un empresario supermercadista le describió su negocio como “hedgeado” ante distintos escenarios: si la economía crece, espera que aumente el consumo; si vuelven la emisión y la inflación, prevé que la gente se adelante y compre para abastecerse.
El banquero insistió en que la mejora macroeconómica deberá alcanzar a más sectores y hogares. Para Gómez Minujín, el desafío es combinar estabilidad con crecimiento del empleo, menor informalidad y una reducción de la pobreza, para que los beneficios no queden concentrados en las actividades con mejor desempeño.
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