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El viceministro de Economía, José Luis Daza, defendió este jueves el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei durante su participación en el Council of the Americas y aseguró que la actividad económica argentina “está creciendo a una velocidad de aproximadamente 2%”.
Daza llegó al encuentro para reemplazar al ministro de Economía, Luis Caputo, quien debió suspender a último momento su participación por un cuadro de salud. Antes de ingresar al Hotel Alvear, el viceministro mantuvo un breve contacto con La Opinión Austral y otros medios presentes.
Consultado sobre la marcha de la economía, Daza fue concreto: “Estamos creciendo a una velocidad de aproximadamente 2%”. En tanto, ante la pregunta sobre la preocupación por la suba del riesgo país, respondió brevemente: “Vamos en buen camino”.
El encuentro reunnió a funcionarios, gobernadores, empresarios e inversores para analizar las perspectivas económicas y políticas del país y contó con la cobertura especial de La Opinión Austral, a cargo de las periodistas Laura Morales y Camila Ferrer Pose.
Una defensa del rumbo económico
Daza ubicó el punto de inflexión en la elección de Javier Milei en 2023. “La Argentina cambia cuando decide elegir a un presidente cuyos símbolos son las motosierras, que anuncia a toda la población que venía a reducir el tamaño del Estado. En ese momento, para mí, fue cuando la Argentina comunica al mundo que había cambiado”, dijo.
Pero el cambio más relevante, subrayó, no fue solo el ajuste fiscal, sino la decisión de hacerlo sin reestructurar la deuda, algo que, en su lectura, explica el acompañamiento posterior del FMI, con dos tercios de un desembolso de US$20.000 millones el primer día del programa.
Con un gráfico que mostró el resultado fiscal primario y financiero de la Argentina desde 2010 —de un déficit primario de 3,8% del PBI en 2016 y 2017 a un superávit de 1,8% en 2024 y 1,4% en 2025—, Daza planteó que la Argentina es hoy el único país del G20 con superávit fiscal. Y sostuvo que ese resultado ya no es un dato de un gobierno, sino un consenso social.
“Estamos frente a una Argentina que cambió y hoy existe validación transversal, como lo veo yo, desde los sectores más de izquierda a los sectores más de derecha. Hoy en Argentina hay una aceptación del rol esencial del equilibrio fiscal. Para mí esto es un cambio profundo. La Argentina ya cambió”, dijo.
El viceministro también repasó la mejora en las calificaciones crediticias —las tres agencias subieron la nota del país en el último año y coincidieron, según dijo, en que “esto no es un ajuste cíclico, es un cambio permanente”— y se detuvo en el cambio de matriz productiva: por primera vez, la energía exporta más que el agro. Ese giro, señaló, todavía no fue dimensionado por la sociedad.
La Argentina gradúa unos 6000 ingenieros por año y va a necesitar 18.000, además de soldadores, electricistas y mecánicos. “Esto va a desparramar por toda la sociedad, esto se va a trasladar a toda la sociedad”, dijo, al tomar como ejemplo el multiplicador que generó el cobre en la economía chilena.
Apeló también a la teoría de la convergencia económica para justificar su optimismo sobre el crecimiento futuro y citó las comparaciones de Uruguay y Chile con la Argentina en ingreso per cápita desde los años 80 y 90.
Como cierre, destacó un cambio de comportamiento en la población: por primera vez ante un shock político y financiero, como el previo a las elecciones del año pasado, los argentinos dolarizaron, pero mantuvieron los dólares dentro del sistema financiero y el esquema cambiario no debió modificarse, algo que atribuyó también al respaldo de Estados Unidos en octubre pasado.
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