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En Río Gallegos (Santa Cruz) continúa llevándose adelante el juicio por el ARA San Juan y el Grupo La Opinión Austral lleva adelante una cobertura especial.
En la novena jornada, el presidente del Tribunal Oral Federal, Mario Reinaldi, propuso realizar una inspección ocular sobre el ARA Santa Cruz, gemelo idéntico del ARA San Juan. La medida busca que los magistrados comprendan la habitabilidad y el funcionamiento técnico de la unidad en el marco de un juicio que avanza hacia etapas definitorias.
Previo a la décima jornada, la abogada querellante, Valeria Carreras, calificó la iniciativa como una “excelente noticia” en diálogo con “La Mañana de LU12″ conducido por Pablo Manuel y Victoria Lescano y emitido por LU12 AM680 Radio Río Gallegos.
La letrada explicó que observar el submarino permitirá ponerle imágenes a lo que se lee en el papel y detectar las falsedades que algunos testigos intentan imponer ante el tribunal.
“Para mí es una excelente noticia que todos concurramos al submarino Santa Cruz. Es el gemelo idéntico, quedó ahí arrumbado porque el gobierno del macrismo decidió abandonar su reparación. Es un submarino de 67 metros de largo”, detalló.
La inspección permitiría al Tribunal visualizar elementos críticos como la renombrada válvula Eco 19. “Varios testigos decían que se abría de una manera y otros de otra; yo tengo las fotos y los gráficos, la conozco, pero el tribunal no. Aplaudo y celebro que puedan ponerle imágenes para ver con sus propios ojos quién les miente“, advirtió Carreras.
Para la querella, es vital que los jueces comprendan la vulnerabilidad de la nave en superficie. “Todos sabemos cómo es un submarino por fuera, una botella. Si la ponés en el agua agitada, la botella salta para un lado y para el otro, es castigada por los cuatro costados. Mucho más que un buque de superficie”, explicó.
Dentro de la unidad, la realidad de los tripulantes es extrema. “Hay pasillos angostísimos donde caminás de costado; no hay asientos ni cinturones de seguridad. Los tripulantes van parados frente a su banco de trabajo. Los que van sentados son apenas cuatro o cinco frente a sus comandos; nada más”, describió la letrada.
Esta descripción busca que los jueces dimensionen el “final horrible y evitable” de los 44 submarinistas. “Imagínense lo que es con un principio de incendio, la mitad de las tuberías funcionando y la mitad de la fuerza del motor. Las sacudidas, los golpes, las náuseas y los vómitos que se dan por ese castigo del tiempo”, enfatizó.
Durante las audiencias, la querella denunció un “blindaje” informativo por parte de la fuerza. “Estamos frente a un blindaje que tiene la Armada, el mismo que hasta el día de hoy nos impide saber dónde fueron a parar los hijos de los desaparecidos. Tratan de decir lo mínimo indispensable; todo es ‘no recuerdo'”, comparó Carreras.
Falsos testimonios
Por otro lado, destacó la reticencia de algunos declarantes y confirmó pedidos de falso testimonio. “Un comandante de inteligencia dijo 25 veces ‘no me acuerdo’. Cuando le pregunté por los trajes de escape, que es como preguntar por la goma de auxilio de un auto, contestó lo mismo. No quería contestar nada que pudiera implicar a la Armada”, graficó.
En cuanto a las condiciones de la nave, el testimonio del ex comandante Pereira fue clave. “Te dicen que estaba en condiciones porque flotaba o navegaba, pero eso no es lo mismo que realizar una operación. Le pregunté si podía operar haciendo patrulla pesquera 24 días en la milla 200 y dijo que no, que no estaba operativo”, reveló la abogada.
Más adelante, utilizó una analogía contundente para explicar las limitaciones técnicas: “Es como un auto, lo puede mandar a Mar del Plata, pero no tiene luces y no le funcionan los limpiaparabrisas. Usted puede ir, pero se le complica si se larga a llover o si llega sin luz a la ruta”.
El juicio continúa con la etapa de testimoniales, donde se ha confrontado a testigos que intentan contradecir lo que declararon bajo juramento hace ocho años en Caleta Olivia. La querella logró que varios ratificaran sus dichos originales, probando que el envío de la nave a alta mar fue una decisión negligente.
Una vez finalizada esta etapa y los peritajes técnicos, se dará inicio a los alegatos. “Son como las películas; cada abogado relata qué se probó, cuáles fueron los hechos y qué merece cada uno de los acusados”, explicó la letrada sobre la instancia que podría extenderse por dos semanas debido a la cantidad de partes involucradas.
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