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Por Juan Bernardo Domínguez

Los glaciares no son sólo una parte maravillosa del paisaje que nos regala la naturaleza. Son reservas estratégicas de agua dulce. Almacenan, regulan y liberan recursos hídricos de manera gradual, especialmente en regiones donde las lluvias son escasas y las sequías son cada vez más frecuentes.

El aporte del deshielo no se limita al consumo humano, ya que sostiene también valles áridos, humedales de altura, ríos de montaña, la fauna y múltiples actividades productivas.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS), de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), difundió hace una semana una Carta Abierta dirigida a los legisladores nacionales, en la que expresó su “profunda preocupación” ante la posibilidad de que se modifique la ley Nº 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.

La iniciativa propone que actividades como la minería o la explotación de hidrocarburos sólo queden prohibidas cuando puedan alterar “de modo relevante” la condición natural o el valor hídrico de los glaciares.

La advertencia de la Iglesia Católica está en línea con ambientalistas y sectores de la oposición, que alertan que la iniciativa oficialista podría habilitar el avance de emprendimientos extractivos sobre áreas sensibles.

Los glaciares son fuente de agua; no son renovables. Si los destruís, no se regeneran. Se pretende bajar el nivel de protección apelando a cosas que no son científicas sino políticas“, advirtió este miércoles en diálogo con cronica.com.ar Silvia Alonso, integrante de la Comisión de Ecología Integral de la Pastoral Social.

Alonso es licenciada en Gestión de Políticas Públicas, además de especialista en salud y ambiente. Trabajó en la Carta Abierta que dirigieron hace una semana los obispos a los legisladores nacionales ante la inminencia del tratamiento del proyecto oficialista en el Senado.

Esta ley costó mucho conseguirla; demandó un enorme aporte científico. El agua no la usa sólo la minería, sino todas las actividades productivas. Si la minería destruye una fuente de agua, no va a estar para que la utilice la población aguas abajo; tampoco podrán usarla las otras actividades productivas. Destruir una fuente de agua dulce, es destruir nuestra propia vida“, alertó la experta.

En la misiva del CEPAS, la Iglesia advierte que la norma Nº 26.639 constituye “un hito fundamental” para la preservación de reservas estratégicas de agua dulce, ecosistemas únicos y un patrimonio natural clave para las generaciones presentes y futuras.

La carta advierte que los glaciares “no son simples recursos económicos, sino fuentes de agua reguladoras del clima y del ciclo hídrico, cuyo deterioro impacta especialmente en los sectores más vulnerables y en comunidades originarias.

En ese sentido, retoma principios de la Doctrina Social de la Iglesia y citas de la encíclica “Laudato si”, del fallecido papa Francisco, al afirmar que no existen dos crisis separadas, ambiental y social, sino una sola socioambiental.

En la Carta Abierta, se pide a los legisladores nacionales que prioricen la defensa de la vida y la integridad de los ecosistemas por sobre intereses sectoriales o de corto plazo, y que escuchen a las sociedades locales y a la comunidad científica.

Lo que quieren quienes promueven esta reforma es mayor rentabilidad. Nosotros dependemos de la biodiversidad; la estaríamos destruyendo“, dijo este miércoles Alonso en contacto con cronica.com.ar.

En la Carta Abierta, además, se exhorta a los legisladores nacionales a respetar el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que obliga a consultar a los pueblos indígenas y tribales sobre medidas legislativas o administrativas que puedan afectarlos.

El CEPAS, asimismo, insta a cumplir con el Acuerdo de Escazú, el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe.

El texto finaliza con un llamado a que, en el Congreso, se adopten decisiones “valientes y proféticas” orientadas al bien común y a la solidaridad intergeneracional, ante lo que se describe como un escenario global de creciente crisis hídrica.

EN ESTA NOTA Ley de Glaciares

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