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La Orquesta del barrio INTA emprendió uno de los viajes más importantes de sus 25 años de historia. Cerca de 90 personas partieron desde Trelew rumbo a Buenos Aires para protagonizar una gira que tendrá como punto culminante una presentación en el histórico Salón Dorado del Teatro Colón.
La delegación completó dos colectivos con 70 músicos, además de profesores, auxiliares, coordinadores, colaboradores y artistas invitados. El traslado supone también una importante logística para movilizar instrumentos, atriles y equipamiento, especialmente en el caso de contrabajos, violonchelos y otros elementos que requieren condiciones especiales.
La presentación central está prevista para el jueves 18 de septiembre a las 17,30 en el Teatro Colón. Será una forma inédita de celebrar el cuarto de siglo de un proyecto musical nacido y desarrollado en uno de los sectores populares de Trelew y que actualmente reúne a más de 200 chicos y jóvenes en sus diferentes etapas de formación.
La posibilidad de llegar al Colón comenzó a tomar forma hace aproximadamente dos años, a partir de una propuesta realizada por el gobernador Ignacio Torres. En un primer momento, los responsables del proyecto consideraron que una presentación de semejante magnitud requería preparación y decidieron postergarla. La proximidad del 25° aniversario permitió retomar la iniciativa y comenzar a trabajar en el repertorio, la organización del viaje y la agenda en Buenos Aires.
El Gobierno provincial acompaña la organización a través de la Asociación Civil vinculada a la Orquesta. Como parte de los preparativos, integrantes del equipo viajaron previamente a la Capital Federal para relevar alojamientos, lugares para las comidas y los desplazamientos que deberá realizar la numerosa delegación.
Una gira más allá del Colón
El concierto del jueves será el acontecimiento central, pero no la única actividad de los músicos chubutenses. Durante su permanencia en Buenos Aires, la Orquesta también tendrá la posibilidad de tocar en el Palacio Libertad, ex Centro Cultural Kirchner, y en el exterior de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
La agenda fue pensada además como una experiencia formativa. Los integrantes podrán participar de encuentros, conciertos y ensayos vinculados con la Sinfónica Nacional y la Filarmónica del Teatro Colón. El objetivo es que los jóvenes no solamente tengan la posibilidad de mostrar el trabajo que realizan en Trelew, sino también observar de cerca el funcionamiento cotidiano de formaciones profesionales de primer nivel.
Para el concierto aniversario se preparó un repertorio especialmente vinculado con la identidad argentina y patagónica, señalaron desde la organización a La Opinión Austral. Aunque a lo largo de su trayectoria la Orquesta se caracterizó por abordar diferentes estilos musicales, en esta oportunidad la propuesta estará centrada principalmente en el folclore.
Habrá chacareras, zambas y canciones populares, junto con obras identificadas especialmente con Chubut. Uno de los artistas invitados será el músico chubutense Yoel Hernández, quien acompaña a la formación para interpretar su tema “Mi Lugar”.
La gira se extenderá hasta el sábado y marcará un nuevo capítulo para un proyecto que nació en el barrio INTA y que, durante un cuarto de siglo, convirtió a la música en una herramienta de formación, integración y contención.
La historia de la Orquesta está estrechamente ligada al barrio INTA. Durante el ciclo lectivo, sus actividades se concentran principalmente en la Escuela 207, mientras que durante los períodos de vacaciones se utilizan también las instalaciones de las escuelas 216 y 787, siempre manteniendo como referencia el mismo sector de la ciudad.
Actualmente, el proyecto cuenta con diferentes niveles que permiten que los chicos comiencen desde edades tempranas y puedan avanzar progresivamente. La Pre-orquesta está destinada a niños de entre 5 y 10 años y trabaja la iniciación musical mediante juegos, canto y expresión corporal. Luego aparece el Semillero Sinfónico, donde comienza una relación más específica con los instrumentos, incluso para quienes llegan sin conocimientos musicales previos. El Semillero reúne aproximadamente a 100 chicos, mientras que la Orquesta estable cuenta con alrededor de 70 integrantes, destacaron a La Opinión Austral. A ellos se suman unos 45 niños en las primeras instancias de aprendizaje. El trabajo es sostenido por un equipo de 16 profesores que dicta clases de martes a viernes.
También funcionan formaciones específicas, como el elenco de cuerdas de verano y el ensamble de vientos y percusión, que desarrollan sus propios ensayos y conciertos.
Uno de los principios que se mantuvo desde el nacimiento del proyecto es garantizar el acceso independientemente de las posibilidades económicas de cada familia. La participación es gratuita y los instrumentos están disponibles para los alumnos, evitando que la imposibilidad de comprar uno se convierta en una barrera para estudiar música.
Los chicos pueden conocer y probar diferentes instrumentos antes de elegir. La formación incluye violines, violas, violonchelos y contrabajos; flautas traversas, clarinetes y saxos altos; trompetas, fliscornos y trombones, además de diferentes elementos de percusión.
Ese proceso también implica responsabilidades. Asistir a las clases, cuidar los instrumentos y las partituras, respetar los momentos de ensayo y aprender a trabajar colectivamente son parte de una formación que busca trascender lo estrictamente musical.
A lo largo de sus 25 años, la Orquesta se convirtió además en un espacio de pertenencia para numerosas familias del barrio. El acercamiento de un chico suele despertar el interés de hermanos, amigos y vecinos, generando una cadena que permitió sostener y ampliar el proyecto con el paso del tiempo.
En muchos casos, el espacio también cumple una función de acompañamiento y contención. La música se transforma así en el punto de partida para construir vínculos, hábitos, responsabilidades y proyectos personales.
El resultado de ese recorrido comienza a observarse en las propias generaciones que pasaron por la institución. Algunos de aquellos niños que aprendieron sus primeras notas dentro de la Orquesta continuaron estudiando hasta convertirse en licenciados, músicos profesionales o profesores, mientras que otros eligieron caminos diferentes manteniendo el vínculo con la experiencia adquirida durante su formación. Ahora, una nueva generación tendrá la oportunidad de llevar esa historia a Buenos Aires construida en uno de los barrios más humildes de Trelew.
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