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La industria argentina volvió a mostrar señales de fuerte deterioro durante julio. Una encuesta del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), realizada entre más de 600 empresas, reflejó una caída generalizada de la actividad, con especial impacto sobre las PyMEs y un creciente deterioro de la situación financiera.
Los resultados se conocen después del cruce entre la UIA y el Gobierno durante los actos por el Día de la Industria, donde los empresarios reclamaron medidas frente al ingreso de mercadería irregular, los costos productivos y la caída del consumo.
Segín se indica en el informe, el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) se ubicó en 40,4 puntos, 3,1 puntos porcentuales por debajo del relevamiento anterior y 4,7 puntos menos que un año atrás. Todos los sectores se mantuvieron por debajo de los 50 puntos, nivel que marca la zona de contracción.
Caen las ventas y la producción industrial
La debilidad de la demanda interna fue señalada como el principal obstáculo por el 48,6% de las empresas consultadas. En este contexto, el 50% registró una caída de sus ventas en el mercado local, mientras que apenas el 16,2% informó aumentos.
La producción también sufrió el impacto: el 42,9% de las industrias redujo sus niveles de actividad, frente a un 20,9% que logró incrementarlos. El escenario fue todavía más complejo para las micro y pequeñas empresas, donde el 54,8% reportó menores ventas y el 47,8% una reducción de la producción.
Fuente: CEU-UIA en base a relevamiento trimestral.
A esta situación se sumó el incremento de los costos operativos. Los costos energéticos ganaron protagonismo y se ubicaron por primera vez como el segundo desafío más mencionado por las empresas, detrás de la caída de la demanda.
La menor actividad también comenzó a afectar las finanzas. El 47,6% de las empresas tuvo dificultades para afrontar al menos uno de sus compromisos habituales, mientras que un 9,2% registró problemas para cumplir con todos sus pagos, el nivel más elevado de la serie. Más de la mitad de las firmas afectadas recurrió a mayor endeudamiento o financiamiento de corto plazo.
La competencia desleal y el contrabando, otra preocupación
El relevamiento de la UIA también puso el foco en la competencia desleal y el contrabando. Seis de cada diez empresas consideraron que estas prácticas tienen un impacto alto o muy alto sobre su actividad: un 34,5% calificó el impacto como alto y otro 25,6% como muy alto.
Entre las principales consecuencias aparece la caída de las ventas, mencionada por el 48,4% de las empresas afectadas. También se señalaron la presión para reducir precios, la pérdida de rentabilidad y de participación de mercado.
Además, la mitad de las compañías afirmó que los productos importados se comercializan a precios artificialmente bajos. La falta de certificaciones obligatorias, los problemas de trazabilidad y la comercialización informal también fueron identificados como factores que profundizan el problema.
Los sectores más expuestos son metales comunes y la industria textil. En el primero, el 88,2% de las empresas calificó el impacto como alto o muy alto, mientras que en el sector textil la proporción llegó al 84,6%. También se registraron niveles elevados en confecciones, cuero y calzado, autopartes, caucho y plástico, y papel, cartón y madera.
Menos inversión y perspectivas laborales negativas
La debilidad de la industria también condiciona las expectativas para los próximos meses. El 64,4% de las empresas opera por debajo de su nivel óptimo de utilización de capacidad y, entre ellas, ocho de cada diez no esperan alcanzar ese nivel durante los próximos doce meses.
En materia laboral, solo el 16,9% de las empresas prevé aumentar su plantilla, mientras que el 27,5% anticipa una reducción de personal. La proporción de compañías que ya redujo su dotación se mantuvo en 21,2%.
Frente a este escenario, las empresas reclaman principalmente fortalecer los controles aduaneros y la fiscalización de la facturación. El 33,2% considera prioritario mejorar los controles aduaneros y el 31,5% pide reforzar la fiscalización de la facturación.
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