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En un escenario internacional marcado por renovadas tensiones, el Gobierno argentino volvió a expresar con firmeza su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno encabezaron el pronunciamiento oficial luego de declaraciones de funcionarios británicos y versiones periodísticas que sugieren un posible giro en la postura de Estados Unidos.

“Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”, afirmó el mandatario a través de la red social X, en respaldo a un mensaje difundido por la Cancillería.

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Javier Milei, Presidente de la Nación, reposteó la publicación del canciller Pablo Quirno.

La postura argentina y el respaldo internacional

En su declaración, Pablo Quirno remarcó que la Argentina “reafirma sus derechos soberanos” sobre los territorios en disputa y recordó que la ocupación británica de 1833 fue “un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época” que vulneró la integridad territorial del país y dio inicio a una situación colonial que persiste hasta la actualidad.

El canciller subrayó que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció la existencia de una disputa de soberanía mediante la Resolución 2065 (XX), instando a ambas naciones a resolver el conflicto a través de negociaciones bilaterales. Este llamado, señaló, fue reiterado por distintos organismos multilaterales y regionales, entre ellos el Comité Especial de Descolonización (C24), la OEA, el Mercosur, la CELAC, el Consenso de Brasilia y el Grupo de los 77 y China.

En ese sentido, el Gobierno argentino sostuvo que existe un amplio respaldo de la comunidad internacional para avanzar en una solución pacífica y definitiva.

 

La respuesta del canciller Pablo Quirno.

Rechazo al principio de autodeterminación

Uno de los puntos centrales del mensaje oficial fue el rechazo a la postura del Reino Unido basada en el principio de libre determinación de los pueblos. Según expresó Quirno, los habitantes actuales de las islas “no han sido nunca reconocidos como un ‘pueblo’ por las Naciones Unidas”.

Desde la perspectiva argentina, no resulta válido que los isleños actúen como árbitros en una disputa territorial en la que forman parte, por lo que también se desestima el referéndum realizado en 2013.

Las declaraciones se produjeron luego de que el vocero del primer ministro británico, Keir Starmer, reafirmara que las Islas Falkland “han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar”, reiterando el respaldo del Reino Unido a la autodeterminación de los isleños.

Denuncia por explotación de recursos

En otro tramo del comunicado, la Cancillería argentina denunció actividades ilegales de exploración y explotación de recursos naturales en la zona en disputa. En particular, cuestionó la denominada “Decisión Final de Inversión” anunciada por las empresas Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Lp para el desarrollo del yacimiento Sea Lion.

De acuerdo con el Gobierno, estas acciones buscan desconocer los derechos soberanos argentinos y violan resoluciones de las Naciones Unidas.

El rol de Estados Unidos y el origen de la tensión

El nuevo capítulo del conflicto se vio impulsado por versiones periodísticas que indican que Estados Unidos podría revisar su tradicional neutralidad sobre la cuestión Malvinas. Estas especulaciones surgieron tras la filtración de un correo electrónico del Pentágono, difundido por la agencia Reuters.

En el mensaje se mencionaba que, ante la negativa del Reino Unido a colaborar con Estados Unidos en la guerra en Irán, la administración norteamericana evaluaría modificar su respaldo diplomático a reclamos europeos sobre “posesiones imperiales”, entre ellas las Islas Malvinas.

Si bien no hubo confirmaciones oficiales por parte de Washington, la posibilidad generó reacciones inmediatas tanto en Londres como en Buenos Aires, elevando el tono del intercambio diplomático.

Disposición al diálogo

Pese a la escalada de declaraciones, el canciller argentino reiteró la voluntad del país de retomar negociaciones bilaterales con el Reino Unido para alcanzar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía.

“Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas”, concluyó Quirno, reafirmando la posición histórica del Estado argentino en uno de los temas más sensibles de su política exterior.

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