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El primer cerdo clonado de América Latina nació en Argentina gracias a una sofisticada técnica de edición génica y a una refinada intervención quirúrgica de transferencia embrionaria. El objetivo de los investigadores es superar las barreras del sistema inmune humano y ofrecer una alternativa frente a la profunda escasez mundial de órganos para trasplantes.

Este desarrollo fue el resultado de un consorcio científico integrado por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM. El nacimiento del clon porcino representa un hito histórico, ya que incorpora tres modificaciones genéticas diseñadas para evitar el rechazo del organismo humano, un paso clave hacia el trasplante de órganos.

Se trata del primer caso en América Latina y del tercero en el mundo en alcanzar el denominado “triple knockout“, una técnica que busca impedir que el sistema inmunológico destruya en pocos minutos un órgano proveniente de otra especie al identificarlo como un agente extraño.

La búsqueda de una solución a la falta de órganos

De acuerdo con el INCUCAI, más de 7.000 personas necesitan un trasplante con urgencia en Argentina y solo existen nueve donantes por cada millón de habitantes. En lo que va de 2026, se realizaron alrededor de 900 trasplantes en el país.

Frente a este escenario, el xenotrasplante aparece como una de las alternativas más prometedoras. Esta práctica consiste en trasplantar células, tejidos u órganos de origen animal a seres humanos.

El cerdo es la especie que concentra las mayores expectativas dentro de las investigaciones debido a que posee una anatomía y una fisiología similares a las humanas, además de una rápida capacidad reproductiva. Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo evitar el rechazo inmediato del organismo receptor.

Ese desafío comenzó a resolverse mediante el trabajo del equipo de la UNSAM, liderado por Adrián Mutto, que obtuvo un clon a partir de células modificadas en las que desactivaron tres genes responsables de desencadenar la respuesta inmunológica que provoca el rechazo del órgano trasplantado.

El rol de la UBA y la UNSAM en el proyecto

Mientras los laboratorios de la UNSAM realizaron la clonación molecular y la edición genética de los embriones, el equipo de la Facultad de Veterinaria de la UBA estuvo a cargo de todo el proceso reproductivo, desde la implantación hasta el nacimiento del primer lechón, constituyendo el primer caso documentado fuera de Estados Unidos y China.

Para ello, preparó, intervino y acompañó a la cerda receptora mediante una técnica quirúrgica mínimamente invasiva, a través de la cual implantó 120 embriones editados genéticamente.

“Somos los responsables del mantenimiento de la gestación y el parto, es decir, somos el eslabón final del proyecto, pero también el inicio de la etapa de crianza de los lechones”, dijo Marcelo Acerbo, veterinario especialista en reproducción porcina, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UBA, y responsable de inducir y sincronizar el celo de la cerda para determinar el momento óptimo para la implantación de los embriones clonados.

Actualmente, el grupo de trabajo cuenta con dos cerdas preñadas con nuevos clones en desarrollo.

El próximo paso hacia el xenotrasplante

La siguiente etapa del proyecto consistirá en incorporar más modificaciones genéticas, proceso conocido como knock-in. El equipo de la UNSAM añadirá siete genes adicionales para aumentar la compatibilidad de los órganos porcinos con el organismo humano, una estrategia que ya mostró resultados en experiencias desarrolladas en Estados Unidos.

“Esto incluirá el bloqueo de hormonas de crecimiento para moldear y adaptar el tamaño del hígado o el corazón porcino, que en animales adultos de más de 200 kilos excede la capacidad del cuerpo humano, asegurando que los órganos sean completamente funcionales”, explicó Acerbo.

El nacimiento de este primer lechón marca apenas el comienzo de un proceso que demandará varios años de investigación. Cuando llegue esa instancia, será el INCUCAI el organismo encargado de certificar, mediante estudios preclínicos, que los órganos de origen porcino no generan rechazo antes de avanzar con ensayos en seres humanos.

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