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La expansión de los casinos virtuales ilegales en los barrios populares genera preocupación por el crecimiento de la ludopatía y por la manera en que las apuestas online se entrelazan con las dificultades económicas de las familias. Desde la organización social La Poderosa advierten que el fenómeno no puede analizarse solamente como un problema individual vinculado al juego, sino también como parte de una realidad marcada por la precarización laboral, el endeudamiento y la necesidad de generar ingresos para subsistir.
María Claudia Albornoz, referente social santafesina y promotora de salud en el barrio Chalet, conoce de cerca esta problemática. Como integrante de La Poderosa, organización que desarrolla trabajo comunitario en barrios populares de todo el país, describe cómo las apuestas virtuales fueron ganando espacio en los territorios y cómo surgió la figura de las denominadas “cajeras”, mujeres que reciben dinero y cargan créditos para que otras personas puedan apostar.
“Desde siempre, la manera que tienen de sobrevivir los vecinos de los barrios populares es trabajar en el mercado informal, que es donde los emplean. Pero en el último tiempo notamos que una nueva forma de generar ingresos, más que nada entre jóvenes, tiene que ver con el fenómeno de las ‘cajeras’, que venden fichas para los casinos online ilegales”, explicó Albornoz.
Según relató, para desarrollar esta actividad no se requieren mayores condiciones: “No les piden documentos, nada. Solo tienen que tener una cuenta de Mercado Pago”.
Casinos online ilegales y economía de subsistencia
Para Albornoz, la aparición de las cajeras forma parte de una trama más amplia de economía informal e ilegal que encuentra terreno fértil en los barrios populares debido a la falta de oportunidades laborales estables.
“Esos casinos virtuales son ilegales, no son legales, que tienen otra complejidad, en donde la vecina juega dos mil, tres mil pesos y de eso se saca un porcentaje para la que es cajera, para la que carga”, señaló.
“Esto empieza desde la pandemia, crece mucho en pandemia y ahora se sostiene”, sostuvo. En ese contexto, una cajera puede obtener ingresos diarios por cargar dinero para otras personas. “Le genera, por ejemplo, quince mil pesos por día, cargarle a otra vecina u otro vecino. Entonces vemos que es de subsistencia, no es una actividad que le deje mucha plata, pero esa poca plata le sirve para salvar el día”, describió.
El problema, según Albornoz, es que esa misma actividad que permite generar un ingreso mínimo también contribuye a ampliar el circuito de las apuestas.
“Y esa poca plata que genera, a la vez, hace que otras personas estén más metidas en esta situación de la ludopatía”, advirtió.
El celular como puerta de entrada a las apuestas
Uno de los aspectos que más preocupa a las organizaciones sociales es la facilidad de acceso. Los casinos virtuales están disponibles desde un teléfono celular y permiten apostar en cualquier momento y desde cualquier lugar.
“Es tremendo porque es el teléfono. Es empezar a jugar con el teléfono, que son juegos simples, digamos, como las maquinitas de los casinos”, explicó Albornoz.
El mecanismo, según describió, es sencillo: las personas cargan dinero y reciben créditos para participar en juegos similares a las máquinas tragamonedas tradicionales.
“Así le cargan y entonces ellas tienen varios tiros para ver si hacen línea y de esa manera sacar un premio”, relató.
En los barrios, los relatos sobre las ganancias ocasionales pueden convertirse en un incentivo para continuar apostando.
“Muchas te cuentan cuando ganan un premio que es de ciento cincuenta mil, ciento veinticinco mil, pero no te cuentan todo lo que cargan”, explicó.
Para la referente social, esa diferencia entre el premio visible y el dinero que se pierde en el proceso refleja una situación de profunda vulnerabilidad. “Realmente habla de una situación así de mucha desesperación”, afirmó.
Y allí ubica uno de los principales factores que favorecen la ludopatía: la disponibilidad permanente del juego. “Tenés el teléfono en la mano permanentemente y de ahí podés jugar en cualquier momento”, sostuvo.
La figura de las “cajeras” y el circuito de apuestas
El crecimiento de los casinos online ilegales también modificó las formas de acceso al juego. En este circuito, las cajeras funcionan como intermediarias entre las plataformas y quienes apuestan.
“En principio las cajeras trabajan, primero haciendo su clientela y después directamente le cargan por teléfono”, explicó Albornoz.
La actividad, según plantea La Poderosa, debe ser entendida dentro de un contexto de falta de empleo formal y precarización económica. Para muchas mujeres, abandonar inmediatamente ese ingreso no aparece como una alternativa posible porque el dinero obtenido resulta necesario para resolver las necesidades cotidianas.
Por eso, desde la organización sostienen que el abordaje del problema no puede limitarse a pedirle a una persona que deje de apostar o que abandone la actividad de cajera sin ofrecerle una alternativa económica concreta.
Educación y escuelas de oficios como alternativa
Ante este escenario, desde La Poderosa plantean la necesidad de generar otras posibilidades de ingresos para quienes actualmente encuentran en la economía informal o ilegal una de las pocas alternativas disponibles.
“Es difícil decirles salir de ahí porque, en realidad, ese ingreso lo necesitan”, reconoció Albornoz.
La propuesta apunta a fortalecer la formación laboral y la educación en los barrios populares. “Lo que nosotras estamos pensando, por ejemplo, a nivel nacional y acá en Santa Fe también, es generar otra forma de buscar ingresos”, explicó.
Entre las alternativas mencionó la posibilidad de acceder a escuelas de oficios y capacitaciones que permitan desarrollar actividades con una salida laboral concreta. “Por ejemplo, formarte en una escuela de oficios. Entonces que puedan ser electricistas, que estudien, que hagan ese curso”, planteó.
La organización también trabaja para articular estas capacitaciones con instituciones educativas. “Estamos hablando con extensión universitaria para que lo certifique”, indicó.
Entre las opciones mencionó cursos de costura, electricidad y plomería, con la intención de ampliar las posibilidades de inserción laboral.
“La educación es la que te salva de muchas cosas”
La discusión sobre los casinos virtuales y la ludopatía en los barrios populares no puede separarse de las condiciones sociales y económicas que atraviesan a sus habitantes. La respuesta debe construirse desde los propios territorios, con herramientas que permitan reemplazar los ingresos provenientes de circuitos informales o ilegales por alternativas vinculadas al trabajo, la formación y la organización comunitaria.
“Creemos que la educación es la que te salva de muchas cosas”, concluyó Albornoz.
En ese sentido, el desafío no consiste solamente en advertir sobre los riesgos de las apuestas online y la ludopatía, sino también en construir alternativas concretas para quienes encuentran en esos circuitos una forma de subsistencia.
La apuesta, esta vez, es por la educación, la capacitación laboral y la organización comunitaria como herramientas para salir de una trampa que, según advierten desde los barrios populares, comienza con un teléfono en la mano pero se alimenta de una realidad social mucho más profunda.
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