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La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari a los 77 años continúa generando repercusiones en el mundo de la música. Este viernes, pocas horas después de conocerse el fallecimiento del cantante, Eduardo “Skay” Beilinson publicó un mensaje de despedida dedicado a quien fue su compañero artístico durante más de tres décadas y con quien fundó una de las bandas más influyentes de la historia del rock nacional.
A través de sus redes sociales oficiales, el guitarrista expresó: “Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje mi querido amigo, hasta siempre”.
Luego agregó: “Ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre. Hoy es un día muy triste”.
El mensaje estuvo acompañado por una decisión inmediata: la suspensión del recital que Skay y Los Fakires tenían previsto realizar este sábado 6 de junio en Rosario. Desde la publicación oficial también se informó: “Queda suspendida hasta nuevo aviso la fecha de este sábado“.
La presentación iba a desarrollarse en Bioceres Arena, donde el músico tenía programado un nuevo concierto junto a su banda.
La despedida de Skay fue una de las más esperadas por los seguidores del universo ricotero. Junto al Indio construyó una de las asociaciones creativas más importantes de la música argentina y protagonizó una historia que comenzó en los años setenta y modificó para siempre el panorama del rock nacional.
El encuentro que dio origen a Los Redonditos de Ricota
La relación entre Carlos Solari y Eduardo Beilinson comenzó en la ciudad de La Plata a comienzos de la década de 1970. Ambos compartían intereses vinculados a la música, las artes visuales, la literatura y las expresiones contraculturales que circulaban en aquellos años. Con el tiempo comenzaron a desarrollar proyectos artísticos conjuntos hasta que en 1975 fundaron Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Aquella formación inicial terminaría convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más importantes de la Argentina.
Desde el comienzo quedó definido un esquema creativo que acompañó a la banda durante décadas.
Skay se convirtió en el principal responsable de las composiciones musicales, mientras que el Indio asumió el rol de cantante y principal letrista.
La combinación entre las melodías creadas por Beilinson y las letras escritas por Solari dio origen a un repertorio que marcó a varias generaciones.
Una sociedad artística que construyó una identidad propia
Durante más de 25 años, Skay e Indio fueron los dos pilares centrales de Los Redondos.
La banda desarrolló una forma de trabajo independiente que evitó los mecanismos tradicionales de la industria musical y construyó una relación directa con el público.
En ese período publicaron discos que pasaron a integrar la historia del rock argentino:
- Gulp! (1985)
- Oktubre (1986)
- Un baión para el ojo idiota (1988)
- ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado (1989)
- La mosca y la sopa (1991)
- Lobo suelto, cordero atado (1993)
- Luzbelito (1996)
- Último bondi a Finisterre (1998)
- Momo Sampler (2000)
La dupla conformada por Skay e Indio estuvo detrás de canciones que se transformaron en clásicos del repertorio nacional, entre ellas “Ji Ji Ji“, “Juguetes Perdidos“, “Un poco de amor francés“, “Motorpsico“, “Preso en mi ciudad” y “Nuestro amo juega al esclavo“.
Mientras Solari aparecía al frente de los escenarios como la voz del grupo, Beilinson construía una identidad sonora reconocible a través de sus guitarras y composiciones.
Durante años, ambos fueron considerados las figuras centrales de una banda que movilizaba multitudes en todo el país.
El crecimiento de las “misas ricoteras”
A medida que avanzaban los años noventa, la convocatoria de Los Redondos se volvió cada vez más masiva. Los recitales comenzaron a reunir decenas de miles de personas y adquirieron una dimensión cultural que excedía lo estrictamente musical. Aquellos encuentros fueron bautizados por los propios seguidores como “misas ricoteras“.
El fenómeno se expandió por todo el país y convirtió a la banda en una referencia central dentro de la cultura popular argentina.
Durante esa etapa, la figura pública del Indio y el perfil reservado de Skay contribuyeron a consolidar una identidad singular alrededor del grupo.
Aunque ocupaban lugares diferentes dentro del proyecto, ambos eran percibidos por el público como los principales responsables de la propuesta artística.
La ruptura que puso fin a Los Redondos
El vínculo comenzó a deteriorarse durante los últimos años de actividad de la banda.
Las diferencias relacionadas con cuestiones artísticas, económicas y organizativas fueron profundizándose hasta desembocar en la separación definitiva.
El último recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se realizó el 4 de agosto de 2001 en Córdoba.
Poco después se confirmó la ruptura.
A partir de entonces, Skay e Indio emprendieron caminos artísticos separados.
Beilinson inició su carrera solista acompañado por Los Fakires, mientras Solari formó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
La separación generó durante años especulaciones sobre una eventual reunión que nunca llegó a concretarse.
Dos trayectorias paralelas después de 2001
Tras la disolución de Los Redondos, ambos músicos mantuvieron una actividad permanente.
Skay lanzó discos como:
- A través del mar de los sargazos.
- Talismán.
- La marca de Caín.
- ¿Dónde vas?
- El engranaje de cristal.
Por su parte, Solari publicó:
- El tesoro de los inocentes.
- Porco Rex.
- El perfume de la tempestad.
- Pajaritos, bravos muchachitos.
- El ruiseñor, el amor y la muerte.
Aunque nunca volvieron a compartir escenario, continuaron interpretando parte del repertorio que habían construido juntos. Cada uno mantuvo además una importante convocatoria propia.
El respeto que sobrevivió al distanciamiento
Durante años, tanto Skay como el Indio evitaron profundizar públicamente sobre las diferencias que llevaron a la ruptura. Las declaraciones sobre el otro fueron escasas y generalmente vinculadas al reconocimiento de la etapa compartida.
Con el paso del tiempo, ambos continuaron siendo identificados como los fundadores de una de las bandas más importantes de la historia del rock argentino. Para millones de seguidores, la historia de Los Redondos resultó inseparable de los nombres de Solari y Beilinson. La muerte del cantante termina de cerrar definitivamente cualquier posibilidad de reencuentro artístico entre ambos.
La suspensión del recital en Rosario
La conmoción provocada por el fallecimiento del Indio tuvo consecuencias inmediatas en la agenda de Skay. El músico tenía previsto presentarse este sábado 6 de junio en Bioceres Arena, en Rosario. La fecha formaba parte de la gira que realiza junto a Los Fakires y ya contaba con entradas a la venta tanto en puntos físicos como a través de plataformas digitales.
Sin embargo, tras conocerse la noticia del fallecimiento, decidió suspender el espectáculo. La organización informó que la presentación quedó cancelada “hasta nuevo aviso”. Hasta el momento no se anunciaron detalles sobre una eventual reprogramación.
El mensaje que resume una historia de medio siglo
Entre las numerosas despedidas que surgieron tras la muerte de Carlos Solari, la publicación de Skay Beilinson ocupó un lugar particular. No se trató solamente de un colega o de un músico que compartió escenarios con él. Fue el socio artístico con quien construyó Los Redonditos de Ricota, la persona que participó en la creación de las canciones que atravesaron más de cuatro décadas de historia del rock argentino y quien compartió buena parte de su recorrido creativo.
Por eso, las palabras difundidas este viernes adquirieron una dimensión especial: “Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje mi querido amigo, hasta siempre”.
Y concluyeron con una frase que rápidamente comenzó a circular entre seguidores de todo el país: “Ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre”.
Con ese mensaje, Skay Beilinson despidió públicamente al Indio Solari y cerró un capítulo central de la historia de la música argentina que comenzó hace más de cincuenta años en La Plata y terminó este 5 de junio de 2026 con la muerte de una de las voces más reconocidas del rock nacional.
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