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La historia que hoy vuelve a conmover a Puerto Madryn tuvo su origen el lunes 26 de diciembre de 1988, cuando un grave accidente automovilístico ocurrió en inmediaciones de Península Valdés, mientras una familia de origen asiático recorría la provincia de Chubut durante sus vacaciones.

El hecho fue reflejado por los medios de la época. El miércoles 28 de diciembre de 1988, los diarios locales informaron sobre el siniestro bajo el título “Joven mujer perdió la vida en un accidente automovilístico”.

Según la crónica publicada entonces, el accidente tuvo como protagonistas a una familia que viajaba en un Renault 11 modelo 1986, patente C-1.135.788. De acuerdo con las primeras informaciones obtenidas por quienes acudieron en su auxilio, el vehículo habría protagonizado un vuelco en un desvío de la ruta que conduce hacia Punta Norte y Caleta Valdés.

Crónica del accidente, publicada en diciembre de 1988. FOTO: MADRYN URBANA.

Como consecuencia del siniestro perdió la vida Feng Chiao Chiang, de 30 años de edad, quien recibió atención médica en el hospital de Puerto Madryn, aunque finalmente no logró sobrevivir.

El resto de los ocupantes del vehículo fue trasladado a la ciudad de Trelew para continuar con la atención médica. Entre ellos se encontraba Wen Ming Hsu, de 25 años y presuntamente quien conducía el automóvil, además de otros integrantes de la familia: Ting Kugi Hsu, de 15 años; Ting Lung Hsu, de 16; y Elisa Viviana Hsu, una bebé de apenas seis meses.

De acuerdo con las versiones difundidas en ese momento, el vuelco habría ocurrido en el desvío de la ruta que conduce a Punta Norte y Caleta Valdés. También se mencionó que personal del puesto de guardafauna de la zona habría brindado ayuda en el lugar, aunque en ese momento no pudo confirmarse oficialmente.

Andrés Hsu, realizó la donación. FOTO: MADRYN URBANA.

Las autoridades policiales y médicas mantuvieron entonces un fuerte hermetismo sobre los detalles del accidente, mientras los heridos permanecían internados en observación debido a las lesiones sufridas.

Una tragedia que marcó la vida de Andrés Hsu

Detrás de aquella noticia publicada en 1988 se encontraba la historia de Andrés Hsu, quien viajaba junto a su esposa Analía y su hija Elisa, que tenía apenas seis meses de vida.

La familia había decidido recorrer la Patagonia antes de regresar a Taiwán. Entre los destinos elegidos estaba Península Valdés, donde esperaban realizar el tradicional avistaje de ballenas.
El accidente cambió su vida para siempre. Analía falleció a causa de las heridas, mientras que Hsu sufrió una grave lesión lumbar que lo dejó durante un tiempo en silla de ruedas. Su hija, en tanto, logró sobrevivir.

Antonio, primo de Andrés oficio de traductor durante la ceremonia. FOTO: MADRYN URBANA.

Tras el siniestro, el hospital rural de Puerto Madryn brindó la primera asistencia médica. Luego, Hsu y la pequeña Elisa fueron derivados al Hospital de Trelew para continuar con el tratamiento.

La solidaridad que permitió salvar a su hija

Además del trabajo del personal sanitario, la familia recibió un fuerte acompañamiento por parte de la comunidad.

Mientras Hsu permanecía internado recuperándose de sus heridas, vecinas de la ciudad ayudaron a cuidar y alimentar a la pequeña Elisa, que había quedado sin su madre.

Según relató su primo Antonio -quien ofició de traductor durante la reciente visita-dos mujeres de la comunidad amamantaron a la bebé, lo que permitió que sobreviviera.

Del acto, también estuvieron presentes médicos y vecinos que ayudaron a la familia Hsu. FOTO: MADRYN URBANA.

Una de ellas fue Stella Maris Crespo, fallecida en 2018, cuyo gesto fue recordado durante el emotivo encuentro realizado recientemente en el hospital. También participaron familiares de

Crespo y representantes del voluntariado conocido como Damas Rosadas.

Una promesa, un objetivo

Tras recuperarse, Hsu regresó a Taiwán junto a su hija, donde reconstruyó su vida. Con el paso de los años se formó como quiropráctico y trabajó con el objetivo de reunir el dinero necesario para cumplir una promesa que había hecho tras el accidente: regresar algún día para agradecer a la comunidad que lo había ayudado.

Casi 37 años después volvió a Puerto Madryn para concretar ese gesto. Durante su visita donó una ambulancia completamente equipada al Hospital Andrés Isola, el mismo centro de salud donde fue atendido tras el siniestro.

El Hospital Dr. Andrés R. Isola es el hospital público de la ciudad de Puerto Madryn.

“En diciembre de 1988 en las rutas del sur de Argentina, mi vida cambió para siempre. En aquel accidente perdí a mi esposa Analía. Yo sufrí una grave lesión lumbar y mi hija de apenas 6 meses quedó sin alimento de su madre”, expresó durante el acto.

Y agregó: “Esta ambulancia no es un acto personal, es un símbolo de amistad entre Argentina y Taiwán. Gracias, Argentina, por haber salvado la vida de mi hija. Gracias por haberme dado la oportunidad de devolver este amor. Mi corazón siempre estará unido a esta tierra”.

Un reencuentro cargado de emoción

La entrega de la ambulancia estuvo marcada por la emoción y los recuerdos. Durante el acto participaron algunas de las personas que formaron parte de la atención inicial tras el accidente, entre ellas Carlos Blas López y Hung Shih Ku.

También estuvo presente Amalia Hompanera, integrante del voluntariado Damas Rosadas, además de familiares de Stella Maris Crespo.

El director de Servicios Técnicos del Hospital Andrés Isola, Diego Valdivia, destacó el significado del encuentro.

“Esta familia vino a hacer una actividad dentro de la ciudad, sufren un accidente que hoy es zonal. Analía fallece. En momento de promesa y desesperación hace una donación al sistema de salud. Pudimos contactar a las personas que le dieron asistencia. Fue un momento muy emotivo”, señaló.

Para Hsu, la ambulancia no es un acto personal, es un símbolo de amistad entre Argentina y Taiwán.

Una historia que atraviesa generaciones

Hoy Elisa tiene 38 años y es madre de dos hijos. Su historia quedó marcada por aquella tragedia ocurrida cuando era apenas una bebé, pero también por la solidaridad de una comunidad que ayudó a salvarle la vida.

La ambulancia donada por Andrés Hsu no solo representa el cumplimiento de una promesa hecha hace casi cuatro décadas, sino también un gesto de gratitud hacia una ciudad que, en medio de una tragedia, respondió con humanidad y solidaridad.

 

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