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Una delegación integrada por veteranos de Malvinas de La Matanza, La Plata y Córdoba, familiares de soldados caídos y familiares de veteranos regresó a las Islas Malvinas, 44 años después de la guerra, para rendir homenaje a los caídos y recorrer distintos lugares vinculados con el conflicto del Atlántico Sur.
Durante la semana que permanecieron en las islas, los ex combatientes visitaron Puerto Argentino, el cementerio de Darwin y distintos escenarios donde se desarrollaron los combates de 1982.
Uno de los momentos destacados del viaje ocurrió en Darwin, donde los veteranos desplegaron una bandera argentina con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. La bandera replica la forma y la tipografía de la que mostraron los jugadores de la Selección Argentina después de vencer a Inglaterra, en una de las imágenes que quedó asociada a aquel partido.
Una bandera argentina en el cementerio de Darwin
El gesto se produjo durante el homenaje a los soldados argentinos que permanecen enterrados en el cementerio de Darwin.
La delegación estuvo integrada por veteranos de distintos centros y organizaciones, entre ellos Ramón Robles, Julio Rearte, Oscar Mendoza, Juan Medina, Daniel Marenzi, Claudio Iglesias, Carlos Farina, Ramón Conde, Orlando Cajal, Rodolfo Arrieta y Eduardo Albornoz, por La Matanza; integrantes del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata y veteranos de Córdoba.
También participaron familiares de soldados caídos, entre ellos María Eva Hasenclever, tía del soldado y maestro Julio Rubén Cao, y Myriam Beatriz Gramisci, familiar de Donato Manuel Gramisci. Del viaje también formó parte Orlando Nicolás Cajal, hijo de un veterano.
La cobertura de La Opinión Austral acompañó el regreso de la delegación y registró los distintos momentos del viaje, desde la llegada a las islas hasta el regreso al continente.
Uno de los veteranos que participó del viaje fue Ramón Robles, quien en 1982 integró el Grupo de Artillería Paracaidista 4 del Ejército Argentino.
En diálogo con La Opinión Austral, Robles contó que durante la estadía los veteranos percibieron un fuerte despliegue militar en las islas. Según relató, al llegar observaron aviones y soldados alrededor de la pista y durante los días siguientes hubo sobrevuelos y presencia de efectivos en los lugares que recorrieron.
“Nos hostigaron, pero está bien, porque les hacemos gastar plata”, sostuvo el veterano, al referirse al despliegue que, según su relato, encontraron durante la visita.
El regreso después de 44 años
Para algunos integrantes de la delegación, el viaje significó volver por primera vez a las Malvinas desde la guerra. Para otros, como Robles, representó una nueva oportunidad de regresar a los lugares donde combatieron y visitar a sus compañeros caídos.
En el caso de Oscar Mendoza, el regreso estuvo atravesado por la emoción. Al llegar al aeropuerto de Río Gallegos, el veterano no pudo contener las lágrimas cuando la Banda Militar “Combatientes del Atlántico Sur” interpretó la Marcha de Malvinas.
“No hay que bajar los brazos, hay que seguir reclamando”, expresó Mendoza al dejar un mensaje para las nuevas generaciones.
El veterano también comparó el cementerio de Darwin con un jardín y las cruces blancas con sus flores, en referencia a los compañeros que quedaron en las islas.
La delegación regresó al continente después de una semana de homenajes, recorridas y encuentros con los lugares que forman parte de la memoria de la guerra de Malvinas.
El viaje volvió a tener como eje el homenaje a los caídos, la memoria de los veteranos y el reclamo argentino por las Islas Malvinas, esta vez con una imagen particular: la bandera que recuerda a aquella que mostró la Selección Argentina tras enfrentar a Inglaterra, desplegada en el cementerio de Darwin.
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