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La capital francesa se convertirá en el epicentro de los negocios internacionales de Argentina con la celebración de la segunda edición de la Argentina Week en París, que se desarrollará del 30 de septiembre al 2 de octubre de 2026. El encuentro tendrá como sede principal el Château de la Muette —casa matriz de la OCDE— y contará con actividades en la Agencia Internacional de Energía y la Cámara Internacional de Comercio.
Se expondrá ante el empresariado europeo las oportunidades de inversión en sectores estratégicos como energía, minería, agroindustria, tecnología e infraestructura. La comitiva oficial estará encabezada por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y más de una decena de gobernadores provinciales -entre ellos el de Santa Cruz, Claudio Vidal– contemplando además una recepción institucional en el Palacio del Elíseo junto al mandatario francés Emmanuel Macron.
La comotiva argentina se completará con Horacio Marín (YPF), Marcos y Alejandro Bulgheroni (PAE), Martín Migoya (Globant), Alejandro Elsztain (Cresud), Mariano Bosch (Adecoagro), Emiliano Kagierman (Satellogic), Martín Eurnekian (Aeropuertos Argentina) y Marcelo Mindlin (Pampa energía), el presidente de la UIA, Martín Rappallini, y la titular del Cicyp, Bettina Bulgheroni.
Tras la experiencia previa realizada en Estados Unidos, la cita parisina marcará la incorporación formal de la pesca en el temario estratégico de captación de inversiones. En representación del Consejo Federal Pesquero asistirá el secretario de Pesca de Santa Cruz, Sergio Klimenko, quien en diálogo con La Opinión Austral detalló los alcances de la misión oficial.
Soberanía argentina: Malvinas
El desarrollo productivo del Mar Argentino cobró una relevancia central en la visión económica de la gestión nacional. La Cancillería de la República Argentina busca acoplar la soberanía de la actividad pesquera al despliegue hidrocarburífero en el mar continental.
Sergio Klimenko, representante del Consejo Federal Pesquero y secretario de Pesca de Santa Cruz, confirmó en exclusiva a La Opinión Austral que existe “un cambio importantísimo a nivel regional con esta nueva mirada del Gobierno nacional y en la próxima edición de Argentina Week la pesca tendrá un rol clave para la defensa de la soberanía nacional y de los recursos argentinos. Habrá un anuncio en París, la pesca y los hidrocarburos irán en idéntica sintonía en toda la región de las Islas Malvinas“.
“Las Islas Malvinas son argentinas; lo que está en el mar es un bien argentino que nos quitaron con una guerra, pero es nuestro”, ratificó.
Esa perspectiva sobre el espacio marítimo se tradujo en resoluciones concretas dentro del Consejo Federal Pesquero, recientemente se aprobaron dieciocho licencias para la captura de calamar. Siete operarán en puertos de Santa Cruz. Así, Klimenko destacó que estas medidas obedecen a un criterio estricto de presencia territorial e institucional en aguas australes.
“Con esos permisos que entregamos en el Consejo Federal Pesquero para la pesca de calamar ejercemos soberanía, fortalecemos la presencia de nuestra flota en toda esa región”, precisó. A su vez, enfatizó la necesidad de que los buques nacionales operen en zonas estratégicas de la plataforma continental.
“Nosotros necesitamos presencia en todos los caladeros; fuera de la milla 200 necesitamos que nuestra flota esté ahí, esté en el sur, esté en las Georgia y al sur de Tierra del Fuego, más cerca de la Antártida. Eso es presencia, soberanía y estar en nuestro mar”, concluyó sobre el despliegue de las embarcaciones.
El posicionamiento de los recursos pesqueros argentinos tendrá un espacio dedicado en la agenda de trabajo en la capital francesa. Además de rondas de negocios y promoción con inversores continentales, Argentina organiza un evento gastronómico de promoción internacional en la participarán autoridades provinciales, delegaciones internacionales y la elaboración culinaria a cargo de un chef argentino.
Regulaciones en las Islas Malvinas
Paralelamente al frente comercial en Europa, la Cancillería argentina evalúa avanzar en la regularización y fiscalización de los buques extranjeros que pescan en áreas circundantes a las Islas Malvinas bajo licencias ilegítimas otorgadas por la administración colonial británica.
La medida apunta de forma directa a firmas transnacionales —varias de ellas de origen español— que operan en las islas y al mismo tiempo poseen unidades de negocio o activos en el continente.
Consultado sobre este proyecto, Klimenko explicó que, si bien no leyó la letra fina del borrador, el asunto ya forma parte de las conversaciones institucionales. “Habrá debates, hay muchas empresas españolas que operan en Malvinas y también lo hacen en el Continente, en nuestro país. Se definirá las decisiones a aplicarse a las pesqueras, es un asunto de la Secretaría de Pesca. Argentina avanza en su postura y esto generó mucho ruido en la pesca”, agregó.
Desde el plano tributario y normativo, la eventual aplicación de cánones a estas embarcaciones representaría una vía de ingresos fiscales para el Estado nacional, al tiempo que sentaría un antecedente jurídico sobre la jurisdicción marítima. Klimenko advirtió que “en un primer punto, generaría más ingresos a las arcas de la Nación porque deberían cobrarles un canon por un permiso de pesca”, lo que derivaría en un ordenamiento progresivo de la actividad.
No obstante, fijó la postura legal del país frente a los permisos expedidos en el archipiélago. “Lo primero que tenés que tener es el permiso de pesca otorgado por la Cancillería o el Gobierno argentino para esas flotas que trabajan acá. Los permisos que entregan en Malvinas, Argentina no los reconoce: para la Argentina están pescando ilegalmente“, remarcó.
Tablero geopolítico y respuesta diplomática
Las gestiones en materia pesquera se desarrollan en un escenario internacional dinámico, marcado por reacomodamientos estratégicos de las potencias globales.
Para Klimenko, las posiciones geopolíticas fijadas por la administración de Donald Trump en Estados Unidos reabrieron discusiones territoriales en diversos puntos del globo, lo que genera un marco propicio para los reclamos soberanos de la Argentina.
“El cambio de paradigma que se está generando a nivel mundial, favorecido por la política de Estados Unidos con Donald Trump al reavivar distintas posiciones en diversas zonas, generó este ruido en Malvinas, al igual que lo de Irlanda del Norte, Gales o Escocia que demandan su derecho a la independencia y buscar romper el Reino Unido“, analizó.
Ante esta coyuntura, apeló a la prudencia técnica del Palacio San Martín. “Es el momento para hacerlo. Lo que sí, Argentina debe moverse con suma astucia de manera inteligente para no quedar envuelta en un enfrentamiento que perjudique la negociación”, subrayó.
La estrategia basada en el derecho internacional contrasta con las acciones de defensa desplegadas por Gran Bretaña en la zona del Atlántico Sur. Luego de las intervenciones públicas del Ejecutivo nacional, la respuesta de Londres se tradujo en un incremento del equipamiento militar en las islas.
“Cuando Milei dio el discurso en cadena nacional, desde Inglaterra hablaron de reforzar la base militar en Puerto Argentino“, recordó Klimenko, evidenciando las diferencias de enfoque entre ambas naciones.
“Nosotros estamos hablando de una vía diplomática y de soberanía nacional, y ellos están hablando de volver a una guerra. Hablamos idiomas distintos, porque a Inglaterra le conviene que sea de esa manera; por la vía pacífica creo que pierde, ya que la visión global es distinta a la de 1982″, contrapuso el funcionario.
Pese a la presencia de patrulleros y aeronaves militares británicas en la zona, el secretario de Pesca valoró el acompañamiento de diversos países del bloque regional y potencias globales que respaldaron la postura argentina.
“Muchos países se han dado cuenta y se están aliando porque está a la vista la situación de las Malvinas: Chile se pronunció a favor, Brasil también a pesar de las diferencias, Perú históricamente, China, Israel y Estados Unidos”, remarcó.
Finalmente, ratificó que la vía pacífica y el despliegue productivo en el mar son las herramientas idóneas para sostener el reclamo. “Veo que hay gente muy capaz para las negociaciones, pero mi temor es que del lado inglés lo tomen enviando más aviones o buques patrulleros”, expresó.
“Como país no somos una potencia militar; tenemos que marcar soberanía con la presencia de buques y dejar que la Cancillería y los canales diplomáticos prosigan este camino”, concluyó sobre el rol de las instituciones nacionales.
Exportaciones
Recientemente, Infobae señaló que las exportaciones pesqueras argentinas crecieron más del 23%, pese a la flota extranjera al borde del Mar Argentino y a las licencias de Malvinas
El crecimiento se da en paralelo a la actividad de flotas extranjeras que operan en aguas adyacentes o incluso superpuestas al espacio marítimo argentino.
En primer lugar, los cerca de 500 buques extranjeros, mayormente chinos, que operan en la llamada “Milla 201″, al borde del Mar Argentino, afectando la disponibilidad de la biomasa de los buques que pescan dentro del mismo y con licencias expedidas por la Argentina. Además, está la zona en torno de las Islas Malvinas, administrada por el gobierno isleño, con licencias que Argentina no reconoce. Según publicó Revista Puerto, una publicación especializada, esa administración otorgó 201 licencias de pesca durante 2025, distribuidas entre buques de Taiwán, Corea del Sur, Vanuatu, España, Reino Unido y el propio registro isleño.
El calamar Illex, la misma especie que lidera el ranking de exportaciones argentinas, es capturado en la región de Malvinas principalmente por poteros de Taiwán y Corea del Sur, que en 2025 recibieron 76 y 29 licencias respectivamente. El calamarete patagónico, en cambio, es explotado sobre todo por buques con pabellón isleño, muchas veces asociados a capitales españoles. Revista Puerto también aclaró que, desde hace al menos 15 años, no operan en Malvinas buques con pabellón de la República Popular China, como consecuencia de una gestión diplomática argentina.
Durante 2025, la administración isleña declaró 204.040 toneladas capturadas y recaudó 36 millones de libras esterlinas, unos USD 47,7 millones, por la emisión de esas licencias, que sostienen cerca de la mitad del presupuesto de la isla.
El 80,7% de ese ingreso provino de las dos especies de calamar. En una serie de diez años, entre 2016 y 2025, las capturas declaradas en la zona ascendieron a 2,2 millones de toneladas, de las cuales el calamar Illex, el calamarete y la merluza común explicaron 88% del volumen.
El despliegue geopolítico
Esta estrategia pesquera y diplomática se inserta en el giro de la política exterior argentina sobre la Causa Malvinas, formalizado tras la cadena nacional del presidente Javier Milei.
En aquella alocución, el mandatario ratificó la determinación de frenar la explotación unilateral de los recursos naturales del Atlántico Sur mediante el endurecimiento de las penas previstas en la Ley N° 26.659 para aquellas compañías petroleras y pesqueras que realicen actividades extractivas sin autorización del Estado argentino.
La iniciativa oficial apunta a un control estricto sobre las concesiones británicas no reconocidas —como el proyecto Sea Lion— e impulsa un marco regulatorio de sanciones económicas y administrativas transversales para proteger los activos hidrocarburíferos y biológicos del mar argentino.
Acompañando las medidas de orden punitivo y diplomático, la postura del Estado nacional contempla el despliegue logístico e infraestructura militar en el extremo austral mediante la reactivación e impulso de la Base Naval Integrada en Ushuaia, Tierra del Fuego.
El proyecto busca establecer una plataforma estratégica para el abastecimiento, la investigación y la custodia de los derechos soberanos en el Atlántico Sur y el continente antártico, funcionando como el principal polo logístico de la región.
De esta manera, la convergencia entre el fortalecimiento de la defensa territorial, el reclamo diplomático internacional y el control de los recursos marítimos redefine la agenda geopolítica del país para salvaguardar el patrimonio nacional.
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