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La mañana de Río Gallegos volvió a estar atravesada este miércoles por uno de los debates judiciales más sensibles de la historia reciente argentina. Con un ligero retraso debido a un estudio médico realizado al presidente del tribunal, se reanudó la audiencia número 24 del juicio oral por el hundimiento del ARA San Juan, la tragedia naval que en noviembre de 2017 terminó con la vida de 44 tripulantes y dejó una herida todavía abierta en gran parte de la sociedad.

En la sala estuvieron presentes los jueces Mario Gabriel Reynaldi y Luis Giménez, mientras que Enrique Baronetto y Rodolfo Quadrini siguieron el desarrollo del debate mediante Zoom. También participaron los fiscales Julio Zárate, Lucas Colla, Gastón Pruzan y María Garmendía, junto a los querellantes Lorena Arias y Luis Tagliapietra.

Valeria Carreras y Lorena Arias hablando antes del inicio de la audiencia. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

En el banquillo de los acusados continúan los ex oficiales Claudio Villamide, Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa, imputados por incumplimiento de deberes de funcionario público, omisión de deberes de oficio y estrago culposo agravado por el resultado de muerte.

La jornada estuvo marcada por declaraciones cargadas de tecnicismos, reconstrucciones sobre las últimas comunicaciones del submarino y definiciones que volvieron a poner bajo la lupa el verdadero estado operativo del ARA San Juan antes de desaparecer en el Atlántico Sur.

El primer testigo fue el capitán de fragata Francisco Javier Oleiro, submarinista especializado en armas submarinas, quien comenzó relatando su experiencia dentro de la Armada Argentina y recordó que llegó al ARA San Juan en mayo de 2016, mientras que su última navegación a bordo ocurrió en abril de 2017.

El fiscal de Cámara inició el interrogatorio exhibiéndole distintas órdenes operativas relacionadas con las tareas asignadas al submarino.

El capitán de Fragata Francisco Javier Oleiro durante su exposición. FOTO: TRIBUNAL ORAL FEDERAL

Consultado sobre si el ARA San Juan debía realizar un patrullaje de mar específico, Oleiro respondió que originalmente “no, sólo que debía pasar por ese lugar”. Sin embargo, luego se le mostró otra orden emitida por el Comando de la Fuerza en la que sí aparecía la indicación de patrullar esa zona, cuestión que, según explicó, se incorporó posteriormente al primer mensaje operacional.

Según explicó, desde el submarino se solicitó que se averiguara la ubicación de la Flota de Mar, ya que navegaban con “circuito dividido” y además pedían el cambio de AVVIS, la orden operativa del Comando de Submarinos, para poder regresar a Mar del Plata.

Oleiro detalló que el AVVIS debía llegar a las 2 de la madrugada del 15 de noviembre, aunque eso nunca ocurrió. Horas después, cerca de las 7 de la mañana, el ARA San Juan volvió a comunicarse y consultó cuándo llegaría la autorización. “Hablaron con Hugo Miguel Correa y él respondió que en cualquier momento debía llegar, pero que emprendieran el regreso”, recordó.

El submarino inició entonces el retorno navegando “en sistema dividido y en plano periscopio”. La fiscalía interrumpió el relato y preguntó si aquellas comunicaciones habían quedado asentadas formalmente. La respuesta sorprendió en la sala: “No”. Luego se abordó el funcionamiento del sistema satelital Eureka. Oleiro aseguró que aquel día dejó de funcionar y recién pudo restablecerse después del mediodía.

Desde la Central de Comunicaciones de Submarinos se pidió actualizar la situación y mantener activo el INTERCOM durante 48 horas. Posteriormente se emitió el PRECOM para que todas las unidades intentaran establecer contacto con el ARA San Juan y, más tarde, se declaró el SARMIS, ampliando la búsqueda a fuerzas nacionales y extranjeras. Ya por la noche, vencido el plazo del INTERCOM, se notificó formalmente a las familias sobre la situación.

El presidente del tribunal Mario Reynaldi. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

En uno de los pasajes más sensibles de la audiencia, Oleiro reveló que desde la Armada llamaron tres veces al submarino sin obtener respuesta. Consultado sobre si aquello era habitual, respondió con claridad: “No era normal”. La frase resonó con fuerza dentro de la sala y fue rápidamente interpretada por la querella como un indicador de la gravedad que ya se percibía internamente en aquellas horas críticas.

También volvió a ser consultado sobre los canisters vencidos. Oleiro insistió en que seguían funcionando, aunque admitió no tener conocimientos bioquímicos suficientes para determinar con exactitud el nivel de degradación de esos elementos.

El segundo testimonio de la jornada estuvo a cargo del contraalmirante retirado Gustavo Krasser, especialista en armas submarinas y hombre de extensa trayectoria dentro de la Armada.

Gustavo Krasser dio su testimonio y aseguró que, con el estado de las naves, “no se podía iniciar una guerra”. FOTO: TRIBUNAL ORAL FEDERAL

Krasser realizó una extensa descripción sobre las complejas condiciones operativas del Atlántico Sur y el impacto que esas circunstancias tienen sobre las tripulaciones navales argentinas. “El ambiente operacional es difícil. Las condiciones climatológicas son cambiantes”, explicó.

Luego recordó experiencias personales navegando en submarinos italianos y turcos. “En ninguno experimenté las inclemencias como ocurre en Argentina”, sostuvo.

Incluso apeló a un recuerdo histórico para graficar la magnitud de esas dificultades. “Festejamos el 2 de abril porque no pudimos invadir el día anterior en Malvinas por culpa de una tormenta”, recordó. Sin embargo, también dejó en claro que las tripulaciones están entrenadas específicamente para enfrentar ese tipo de escenarios. “La tripulación está preparada para ese mar. Estamos acostumbrados a esas condiciones climatológicas”, afirmó.

Con la escarapela colocada, el presidente del tribunal Mario Reynaldi. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Krasser profundizó luego sobre las limitaciones operativas que puede tener un submarino según la profundidad máxima autorizada.“Si un buque tiene un piso de 80 metros y el otro tiene un techo de 120, eso ya no se podría hacer”, explicó en referencia a ejercicios conjuntos de inmersión.

Pero la frase más fuerte de toda su declaración llegó cuando fue consultado sobre la restricción de profundidad que tenía el ARA San Juan. “¿Con esa limitación de 100 metros vamos a iniciar la Segunda Guerra de Malvinas? No”, respondió con crudeza y añadió: “Ni ese submarino ni ninguna fuerza está en condiciones de una segunda guerra de Malvinas. Ni submarinos, ni aviones”.

Finalmente, el contraalmirante se refirió a la autonomía de mando que tienen los comandantes de submarinos durante las operaciones. “La responsabilidad del buque es absoluta”, explicó y agregó: “Tienen la máxima libertad de acción sobre todo lo que tienen que hacer durante la operación. Son responsables de la tripulación, de la navegación y de la nave”, concluyó.

Lo que viene

Mientras el juicio continúa avanzando en Río Gallegos, las próximas jornadas prometen nuevos capítulos de alto impacto. Entre los testigos más esperados aparece Enrique Balbi, quien fue vocero de la Armada durante los dramáticos días posteriores a la desaparición del submarino y cuya figura quedó marcada por las conferencias de prensa que siguió minuto a minuto todo el país.

El Comodoro de Marina Enrique Antonio Balbi. Cobró gran notoriedad pública por ser la cara visible de la fuerza durante la trágica búsqueda del submarino ARA San Juan en el 2017. FOTO: LA NUEVA MAÑANA

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