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En medio de peleas internas, dirigentes de la tropa propia que amagan con pasarse de bando, una producción que no arranca y evidentes signos de cansancio social, el Gobierno evalúa como enfrentar el año y medio que le falta para las elecciones presidenciales.
En el último de los reportajes que el presidente Milei suele brindar a los periodistas -o algo parecido- amigos, en medio de denuncias de intentos de golpes de Estado e insultos al periodismo, debió reconocer que los salarios están bajos, que las jubilaciones están mal y que hay mucha gente que la está pasando mal. En medio de muchos insultos y acusaciones, estos reconocimientos del Presidente casi pasaron de largo. Pero dejaron en claro que el invento de un relato exitoso –“todo marcha de acuerdo al plan”-, tiene sus límites.
Aunque no lo admitan en el Gobierno y aseguren que toda muestra de malestar social es una jugada de la oposición -como la multitudinaria marcha universitaria del martes último-, en algunos casos queman los libros del liberalismo para evitar que la inflación vuelva a despegar.
Un ejemplo es lo que ocurrió con la empresa estatal YPF. En medio de la crisis internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz. Lejos de dejar que el mercado decida el precio de los combustibles y aumenten lo que tengan que aumentar, el presidente de la compañía, Horacio Marín, dispuso que por los próximos 45 días los combustibles aumentarán solo un 1 por ciento “con el propósito de no trasladar sobresaltos en el surtidor”.
El Estado, de esta manera, interviene en el mercado de los combustibles para frenar una suba de precios.
Milei reconoce que mucha gente la pasa mal y recurre a la intervención estatal para que los precios no vuelvan a dispararse y mantener en la gente la esperanza de que en los próximos meses la inflación estará en cero, o algo parecido.
Mirando el futuro cercano, la estrategia oficial de dar por terminado los escándalos de Manuel Adorni está lejos de convertirse en realidad. Con cada declaración ante la justicia, más dificultades surgen para Adorni y un Presidente que no para de declarar que lo mantendrá en su cargo contra viento y marea.
Cierto respiro obtuvo la Casa Rosada cuando el INDEC informó que la inflación de abril fue de 2,6%, marcando la primera baja después de diez meses. Pero para mantener esta tendencia Milei vuelve a recurrir a la motosierra. Y así se anunció el recorte presupuestario más importante desde el primer año de la gestión libertaria, por un valor de casi $2,5 billones.
El hachazo equivalente al 20% de los presupuestos de los diferentes ministerios, afecta áreas sensibles como seguridad, salud y educación. No importan las quejas en voz baja de varios ministros. La poda presupuestaria es consecuencia de un déficit que está exhibiendo el programa económico, que es la caída por nueve meses consecutivos de la recaudación, con un especial retroceso en el primer trimestre de este año. La principal explicación tiene que ver con la merma en la actividad y el consumo. En un tercer año de mandato, ya es más difícil de aplicar la motosierra sin generar efectos muy adversos en el funcionamiento del Estado y em el humor social.
¿Este es el plan a largo plazo? El ala política del Gobierno admite que la continuidad de la motosierra va a ser indigerible si no hay señales de recuperación de la actividad en el corto plazo.
Milei y Luis “Toto” Caputo se siguen aferrando al anuncio que avizora “los mejores meses de la historia argentina” que ya están llegando. En agosto, prometió el Presidente, la inflación comenzará con cero. Los analistas entienden que la baja de la inflación es para regresar al 2% que estaba meses atrás y no para perforar el piso del 1%.
Las buenas noticias duran poco. Chocan con la realidad. La caída del consumo se reflejó en el último día de hot sale. Funcionó como un termómetro en las compras de los argentinos. Los números de una de las empresas más grandes de retail en tecnología muestran que facturaron un 50 % menos de celulares que el año anterior, que el porcentaje de venta de productos menos imprescindibles como equipos de audio o monitores fue casi nulo y que sólo los televisores treparon en el ranking de compras por el estímulo imponente que produce la llegada del Mundial.
Los datos que mostró una de las cadenas de ventas de tecnología y electrodomésticos más grande del país mostraron que en cantidad de unidades vendidas el primer día, bajaron el 60 % respecto del hot sale del año pasado, una cifra que se sostuvo así hasta el cuarto día donde llegó a ser 80 % menos en cantidad de productos que el 2025.
Datos duros.
¿Cuál es el plan para revertir esta situación?
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