Your browser doesn’t support HTML5 audio
Por Jorge Cicuttin
¿Sigo siendo lo que era? ¿Qué soy hoy? ¿Volveré a serlo? Preguntas que parecen formar parte de una discusión filosófica, pero que hoy son más “terrenales” y que surgen cuando gran parte de los argentinos calculan sus ingresos y sus gastos mensuales.
¿Quiénes son hoy de clase media en la Argentina?
Esta fue una marca nacional en el siglo XX. Fue lo que nos diferenciaba en la región, una marca registrada y motivo de orgullo. La clase media fue la expresión de la movilidad social ascendente, ya que se le abrió las puertas a un nuevo mundo a gran parte de la clase trabajadora.
Pero en la actualidad y pese a que muchos argentinos todavía se perciben a sí mismos como parte de la clase media, la realidad económica los obliga a replantearse su ubicación en la pirámide social.
Hoy, para muchos ser de clase media es una autopercepción cultural y social que no se corresponde con sus niveles de consumo.
Una investigación de la consultora W, dirigida por Guillermo Olivetto, que se conoció estos días, puso en evidencia un cambio profundo en la estructura social del país.
Según el trabajo, basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del primer trimestre de 2024, el umbral para ser considerado parte de la clase media alta se sitúa hoy en ingresos mensuales netos de al menos 1.800 dólares (al verde “blue”). Por debajo, no hay consumos correspondientes a la histórica clase media argentina. Y según la consultora, solo el 17% de nuestra sociedad ingresa en este rango. Más del 50%, es clase baja.
“Estamos viendo un cambio profundo en la percepción de la clase social en Argentina. El imaginario de la clase media está en crisis y se volvió extremadamente frágil. Muchas personas nos dicen ‘ya no sé qué soy, me entero por las noticias que soy pobre pero aún no lo siento plenamente’. Hay una sensación de un shock”, explicó Guillermo Olivetto.
De acuerdo con los datos oficiales, en la Ciudad de Buenos Aires, una familia tipo debe ganar $1.450.239,59 por mes para pertenecer a la clase media, sin pagar alquiler, claro. Ni tener medicina prepaga. Ni un colegio privado costoso para los chicos. Ni vacaciones en el exterior. Ni varias otras cosas.
Un ejemplo de esta crisis de pertenencia. Quien escribe estas líneas hablaba con Claudia -el nombre no es el real-, psicóloga de 45 años, quien tuvo que abandonar el consultorio que compartía en alquiler con otros profesionales, perdió un tercio de sus pacientes y a otro tercio no le cobra la sesión porque no pueden pagarla pero considera que no puede dejarlos sin atención. Esta profesional cuida mucho el uso del auto, prácticamente dejó de salir a comer afuera y redujo ostensiblemente la compra de ropa. “Siento que me estoy empobreciendo, que no puedo mantener el nivel de vida de un profesional de clase media, y hago malabares para mantenerme a flote”, se lamenta. ¿Es clase media? Se sigue autopercibiendo así, ¿Pero lo es?
Para muchos autopercibidos clase media hoy no tiene el acceso a bienes culturales de calidad ni la tranquilidad para llegar a fin de mes. Los años de crisis empujaron a millones de argentinos a otros sectores de la pirámide. En lo 1ue va de 2024 todo se está agravando. Y se cae más abajo.
“Se está poniendo en riesgo la identidad histórica que tenía la Argentina como un país arquetípico de clase media. Esta idea de que somos todos de clase media. Nos encontramos con un imaginario que está quebrándose, que está peligrosamente frágil, donde hay mucha gente que nos dice: ‘Ya no sé qué soy, me entero por noticiero que soy pobre, pero todavía no caigo’”, continuó explicando Olivetto.
¿Qué es ser hoy de clase media? ¿Cuántos integran realmente esta sección de la pirámide? Pregunta difícil -y dolorosa para muchos- de responder.
Leé más notas de Jorge Cicuttin
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario