CAPTABAN FIELES Y LOS SECUESTRABAN

Detuvieron a una secta que promovía el "fin del mundo": tenían trajes bacteriológicos, varias armas y medicamentos

La secta estaba dentro de un templo llamado "Abba Krishna". Su líder era un hombre de 70 años y fue acusado de captar fieles para así manipularlos y manejar su dinero. Además, rescataron a diferentes víctimas que formaban parte de una red de trata de personas.

Por La Opinión Austral


La Policía Federal de Buenos Aires, desarticuló una organización acusada de por el delito de trata de personas a través de la captación religiosa en el partido de La Matanza. Se trata del templo "Abba Krishna", ubicado en la calle Rico en el área de 20 de Junio, justo en el límite con Merlo, que ya había sido allanado los primeros días de diciembre.

En el operativo encontraron un fuerte arsenal, municiones y trajes bacteriológicos con el que -aseguraba su líder - esperaban "el fin del mundo".

El lugar funcionaba allí desde 2017 y empezó a ser investigado el año pasado. Fue luego de una denuncia de identidad reservada. Hay 6 detenidos, entre ellos su líder de unos 70 años.

Tras una serie de tareas de campo, lo investigadores lograron establecer que la organización -de estructura piramidal- poseía un templo de adoración denominado “Abba Krishna”.

El lugar albergaba hombres y mujeres con situación de vulnerabilidad psicológica. El templo además funcionaba como comunidad espiritual: una vivienda permanente para miembros, con imágenes religiosas pintadas en sus paredes.

La maniobra principal, según los investigadores, era la captación y manipulación de sus víctimas: conseguían un total control de sus relaciones y también de su economía.

Lo que llamó la atención de los investigadores fue la enorme cantidad de armas que se encontraron en el lugar. Entre ellas dos Itakas, escopetas y pistolas de alto calibre, además de cientos de municiones, que fueron encontradas en un altillo de la casa.

"Desconocemos el motivo del arsenal, la procedencia, para qué fines. Pero sí sabemos que ellos presuponían que se acercaba el fin del mundo y el contexto de pandemia les sirvió en el relato para convencer a sus víctimas", describió Ricardo Jury, comisario encargado del allanamiento.

El oficial explicó que se trata de una secta que utilizaba a la religión como método para la captación que mezclaba al budismo con el catolicismo: "El templo no está registrado en los organismos gubernamentales como culto. Esta cuestión del fin del mundo quedó muy reflejada en la cantidad de comida y medicamentos, muchos ya vencidos, que había en un galpón".

Por otro lado,  se investiga es si las víctimas eran obligadas a tener relaciones sexuales con el líder bajo un sometimiento psicológico en el que, según decía el hombre, al tener sexo con él podían acercarse más a Dios y obtendrían mayor espiritualidad.

"La característica principal era que quienes se integraban a la secta se desprendían de todos sus bienes, los alejaban de sus familias y amigos con el fin de anular la voluntad de las personas. En este tipo de situaciones las víctimas nunca saben que son víctimas, ellos creen que está todo bien, pero en realidad están siendo explotados", contó Jury al canal de noticias TN.

También dijo que las personas comían y vivía en el templo, pero que todo el producto de su trabajo iba parar a la secta y no a ellos.

El lugar ya había sido allanada el 6 de diciembre, donde se detuvieron a cinco personas. Luego se produjeron más declaraciones, lo que obligó un segundo allanamiento realizado esta tarde, donde se encontraron las armas y los trajes bacteriológicos.

La división Trata de Personas, que depende de la Superintendencia de Delitos Federales de la Federal, colocó una faja de clausura sobre el templo.

Los diferentes detenidos quedaron a disposición del juzgado interventor por infracción a la Ley de Trata de Personas

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