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Cada 20 de septiembre, Argentina conmemora el Día del Jubilado, una jornada destinada a reconocer a las personas que concluyeron su vida laboral y accedieron al sistema previsional después de realizar sus aportes.
La fecha también permite reflexionar sobre la importancia de garantizar una vejez digna, con acceso a la salud, ingresos previsibles y protección social.
El origen de la celebración se remonta al 20 de septiembre de 1904, cuando fue sancionada la Ley 4349, durante la presidencia de Julio Argentino Roca. La norma es considerada uno de los primeros antecedentes de la legislación previsional argentina.
La creación de la primera caja previsional
La Ley 4349 estableció un régimen de jubilaciones destinado inicialmente a empleados públicos de la Nación, funcionarios y agentes civiles.
A partir de esa legislación comenzó a funcionar la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones Civiles. El sistema se financiaba mediante aportes de los trabajadores, que permitían reunir un fondo para otorgar una suma mensual una vez alcanzada la edad de retiro.
En ese momento, el régimen no alcanzaba a todos los trabajadores. Sin embargo, significó el inicio de un proceso que con el tiempo incorporó a distintos sectores de la actividad económica.
Más adelante, el sistema previsional extendió su alcance a empleados bancarios, obreros, trabajadores aeronáuticos y trabajadores de prensa, entre otros grupos.
Antes de la existencia de estos mecanismos estatales, la asistencia para los trabajadores dependía principalmente de las asociaciones de socorros mutuos, que brindaban ayuda frente a enfermedades, accidentes o situaciones de necesidad.
La jubilación como derecho
El acceso a una jubilación forma parte de los derechos vinculados con la seguridad social. La protección de las personas mayores también está contemplada en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
En su artículo 18, el documento establece la necesidad de promover condiciones laborales dignas y favorecer el acceso a una jubilación.
Por eso, el Día del Jubilado no representa solamente una fecha de reconocimiento. También funciona como una oportunidad para recordar la importancia de las políticas públicas destinadas a proteger a quienes aportaron durante su vida laboral y garantizarles condiciones adecuadas durante la vejez.
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